"Con la autenticidad de un 'corazón que ve'"

El Papa exhorta a los vicentinos «a invertir en la creatividad del amor»

"están llamados a ir a las periferias de la condición humana y a llevar el Espíritu del Señor"

El Papa exhorta a los vicentinos "a invertir en la creatividad del amor"
San Vicente de Paúl y su Obra Social SSVP

El santo "se conmovió ante la mirada de un hombre sediento de misericordia y la situación de una familia que carecía de todo lo necesario"

«Con ocasión del cuarto centenario del carisma que dio nacimiento a su Familia, me gustaría unirme a ustedes con unas palabras de agradecimiento y de ánimo y poner de relieve el valor y la actualidad de san Vicente de Paul», inicia el Santo Padre el mensaje que dirigió este miércoles, 27 de septiembre, memoria de San Vicente de Paúl, a la familia vicentina.

«San Vicente estuvo siempre en camino, abierto a la búsqueda de Dios y de sí mismo. A esta búsqueda constante se añadió la acción de la gracia: como pastor, tuvo un encuentro fulgurante con Jesús, el Buen Pastor, en la persona de los pobres», escribe Francisco y explicó que el santo «se conmovió ante la mirada de un hombre sediento de misericordia y la situación de una familia que carecía de todo lo necesario».

El pontífice señala en su mensaje que fue «en ese momento, que descubrió la mirada de Jesús que le emocionó, invitándole a vivir, no ya para sí mismo, sino para servirle sin reserva en los pobres«.

«El Espíritu hizo de él un instrumento que suscitó un impulso de generosidad en la Iglesia», escribe el pontífice. «San Vicente fundó las ‘Caridades’ con el fin de atender a los más necesitados, viviendo en comunión y poniendo a disposición de todos sus propios bienes, con alegría, con la certeza de que Jesús y los pobres son los tesoros más valiosos».

El Santo Padre destacó que «este 0granito de mostaza’, sembrado en 1617, hizo germinar la Congregación de la Misión y la Compañía de las Hijas de la Caridad, se ramificó en otros Institutos y Asociaciones y se ha convertido en un gran árbol: su Familia».

«Deseo que este año de acción de gracias al Señor y de profundización del carisma sea la ocasión de beber en el manantial, de refrescarse en la fuente del espíritu de los orígenes. No olviden que las fuentes de gracia en las que ustedes beben, brotaron de corazones sólidos y firmes en el amor«.

Francisco le recuerda a la familia vicentina que «están llamados a ir a las periferias de la condición humana y a llevar, no sus capacidades, sino el Espíritu del Señor. El los esparce por el mundo, ampliamente, como a granos que crecen en una tierra árida, como un bálsamo de consuelo para el que está herido, como un fuego de caridad para calentar tantos corazones fríos por el abandono y endurecidos por el rechazo».

El Papa recuerda que «todos nosotros estamos llamados a beber de la roca que es el Señor y a apagar la sed del mundo con la caridad que viene de él» y añade: «La caridad está en el corazón de la Iglesia, es la razón de su acción, el alma de su misión».

A ejemplo de San Vicente el Papa Francisco aconsejó en su mensaje a «liberarnos de lenguajes complicados, de discursos egocéntricos, centrados en nosotros mismos y de apego a los bienes materiales, que pueden tranquilizarnos en lo inmediato pero que no nos dan la paz de Dios y a menudo son incluso un obstáculo para la misión». Por el contrario, -explica el Papa, citando la encíclica Deus Caritas est de Benedicto XVI- «nos exhorta a invertir en la creatividad del amor, con la autenticidad de un ‘corazón que ve'».

El Santo Padre concluye su mensaje pidiendo «para la Iglesia y para todos ustedes la gracia de encontrar al Señor Jesús en el hermano hambriento, sediento, extranjero, despojado de su ropa y de su dignidad, enfermo y prisionero o indeciso, ignorante, obstinado en el pecado, afligido, grosero, desconfiado y molesto. Y de encontrar en las llagas gloriosas de Jesús, la fuerza de la caridad, la felicidad del grano que, al morir, da vida, la fecundidad de la roca de donde brota el agua, la alegría de salir de sí mismos y de ir por el mundo, sin nostalgia del pasado sino con la confianza en Dios, creativos frente a los desafíos de hoy y de mañana porque, como decía san Vicente, ‘el amor es inventivo hasta el infinito’.

La Congregación de la Misión

La Congregación de la Misión, una sociedad de vida apostólica cuyos miembros son conocidos también como padres vicentinos, o padres paúles, fue fundada el 17 de abril de 1625 en París, Francia, por San Vicente de Paúl y tiene como misión principal las misiones entre los pobres y la formación del clero. Pero hay una fecha que es la fuente, el inicio del ‘camino de san Vicente de Paúl’, el inicio del carisma vicentino: el 25 de enero de 1617 en el pueblo de Folleville, en Francia, donde Vicente quedó impactado por la enorme pobreza espiritual de la gente de los campos. Algunos meses más tarde, tuvo la experiencia de la enorme pobreza material en la ciudad de Châtillon que dio nacimiento a las Damas de la Caridad.

En la actualidad la familia vicentina cuenta con 3187 miembros que actúan en 85 países. Abarca hoy a los Misioneros Paúles o Congregación de la Misión; las Hijas de la Caridad; la Asociación internacional de Caridad (AIC); las antiguas Cofradías de Caridad; la Sociedad de San Vicente de Paúl, fundada por Federico Ozanam; la Asociación de la Medalla Milagrosa; Juventudes Marianas Vicentinas (JMV) y los Misioneros Seglares Vicencianos (Misevi).

Los primeros vicentinos llegaron a la Argentina el 14 de septiembre de 1859 y actualmente la congregación cuenta en el país con nueve comunidades, cinco de las cuales son parroquias. La casa provincial está en la ciudad de Buenos Aires (Cochabamba 1467).

(RD/Aica)

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído