El problema no es el Papa, "sino aquellos en los que ha delegado", sostiene la irlandesa

Marie Collins denuncia la «falta de compromiso» de parte de la Curia en la lucha contra la pederastia

"El Papa siempre ha apoyado los cambios propuestos por la Comisión para la Protección de los Menores"

Marie Collins denuncia la "falta de compromiso" de parte de la Curia en la lucha contra la pederastia
Marie Collins, ex-miembro de la Comisión Pontificia anti-pederastia pelerin.com

Me gustaría ver un informe anual publicado por la Comisión detallando, en la medida de lo posible, el trabajo hecho, las recomendaciones hechas al Santo Padre y los resultados

(Cameron Doody).- Algunos miembros de la Curia continúan obstaculizando la política de «tolerancia cero» de Francisco respecto a la pederastia clerical. esta es la tesis de la irlandesa Marie Collins, que pese a haber abandonado la Comisión Antipederastia vaticana, sigue luchando con el Papa para erradicar esta lacra de la Iglesia.

Así, en una entrevista con el National Catholic Reporter, la irlandesa ha vuelto a agradecer al Papa «haber apoyado siempre a la Comisión y sus recomendaciones de cambios» en los protocolos de la Iglesia.

Francisco «confirmó aún más firmemente» su voluntad en su discurso a miembros de la Comisión hace ya un par de semanas, cuando habló de la «ruina terrible», el «dolor» y la «vergüenza» que han sentido los fieles por este tipo de «pecados horribles». Y cuando, en la misma ocasión, se convirtió en el primer jerarca de la Iglesia en reconocer que «la vieja práctica» de cambiar de destinos a los sacerdotes pederastas fue una práctica sistemática más que errores de cálculo puntuales de obispos particulares.

Para Collins, el problema principal se debe a la «falta de compromiso de aquellos que el Papa ha delegado a implementar los cambios» recomendados tanto por él como por la Comisión. Hecho que que queda probado, afirma, al comprobar que la Curia aún no ha puesto en marcha ni el tribunal especial para obispos negligentes ni una serie de pautas anti-abusos.

Frente al muy discutido futuro de la Comisión Pontificia, Marie Collins ha revelado que los estatutos ad experimentum del mismo pueden ser reemplazados hacia mediados de diciembre por un conjunto de normas permanentes. Es una buena noticia en la medida en la que sugiere que la lucha contra la pederastia ya forma parte ineludible de la vida institucional de la Iglesia, pero la irlandesa revela que a ella le gustaría que este proceso de institucionalización de la lucha antipederastia llegara aún más lejos.

«Me gustaría ver un informe anual publicado por la Comisión detallando, en la medida de lo posible, el trabajo hecho, las recomendaciones hechas al Santo Padre y los resultados», dice Collins. «También sería muy valioso si a la Comisión le fuera dado el poder de auditar la ejecución de sus recomendaciones», añade: y eso para evitar que el inmovilismo curial que tanto ha criticado no vuelva nunca a levantar cabeza.

«Estos cambios añadirían mucha credibilidad a la Comisión», continúa Marie Collins, quien al mismo tiempo advierte de la posibilidad -igual de probable- de que toda la lucha del Vaticano contra la pederastia venga abajo. Si no vuelve a incluir a una víctima de abusos, como Collins, en la Comisión, por ejemplo.

O también si llegara a realizarse el cambio «más retrógrado» posible, según la irlandesa, que sería el de intentar «transferir la responsabilidad de la elaboración de políticas [anti-abusos] o de los procesos de tomas de decisión de los miembros de la Comisión a la oficina vaticana» a la que la Comisión rinde cuentas. «Si aconteciera esta pérdida de independencia quedaría totalmente socavada la credibilidad de la PCPM», advierte la irlandesa.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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