Francisco critica la "utopía de lo neutro" en un discurso a la Academia por la Vida

El Papa invita a la igualdad hombre-mujer, que deben «tomar en sus manos la conducción de toda la sociedad»

Bergoglio pide al Sínodo de la Iglesia Caldea "esmerarse como constructores de unidad"

El Papa invita a la igualdad hombre-mujer, que deben "tomar en sus manos la conducción de toda la sociedad"
Francisco, con Vicenzo Paglia

Una sociedad en la que todo esto puede ser solo comprado y vendido, burocráticamente regulado y técnicamente predispuesto, es una sociedad que ya perdió el sentido de la vida

La alianza entre el hombre y la mujer «es una invitación a la responsabilidad para el mundo, en la cultura y en la política, en el trabajo y en la economía; y también en la Iglesia», afirmó el Papa Francisco, durante su discurso a la Pontificia Academia por la Vida.

El pontífice buscó «contrastar las interpretaciones negativas de la diferencia sexual» y de quienes «quieren cancelar tal diferencia», como algunos ideólogos de la perspectiva de género.

El Papa criticó esta «utopía de lo neutro» que remueve al mismo tiempo «la dignidad humana» de la diferencia sexual y la «cualidad personal de la transmisión generativa de la vida».

Citando el relato bíblico de la Creación, Francisco dijo que la alianza entre hombre y mujer «está ciertamente sellada por la unión de amor, personal y fecunda, que signa el camino de la transmisión de la vida a través del matrimonio y la familia», pero va más allá y debe «tomar en sus manos la conducción de toda la sociedad».

La alianza hombre-mujer, dijo el Papa, sufre el impacto de una «revolución cultural» en la cual «la Iglesia debe hacer su parte» y «en esta perspectiva» debe «sobre todo reconocer honestamente los retrasos y faltas».

 

 

Francisco reiteró que «las formas de subordinación que signaron tristemente la historia de las mujeres deben ser definitivamente abandonadas».

«Un nuevo comienzo -recomendó el Papa- debe ser escrito en el ethos de los pueblos, y esto puede hacerlo una renovada cultura de la identidad y la diferencia».

Francisco recordó que la «egolatría» y el «desprejuiciado materialismo» de «la alianza entre economía y técnica» propagan la idea de una «vida como recurso que explotar o descartar en función del poder y el beneficio».

Además, la idea de «un bienestar que se difundiría automáticamente con el ampliarse del mercado» va de la mano con la ampliación «en cambio de los territorios de la pobreza y el conflicto, del descarte y el abandono».

«Esta perspectiva no es inocua: plasma un sujeto que se mira continuamente al espejo, hasta volverse incapaz de dirigir los ojos hacia los otros y el mundo. La difusión de esta actitud tiene consecuencias gravísimas para todos los afectos y vínculos de la vida», añadió.

Según Francisco, «hombres, mujeres y niños de todo el mundo experimentan» las «ilusorias promesas de este materialismo tecnocrático» que, en contradicción con la propaganda de un bienestar que se difundiría automáticamente con la ampliación del mercado, se extienden en cambio los territorios de la pobreza y el conflicto, del descarte y el abandono, del resentimiento y la desesperación. En cambio, opinó, un auténtico progreso científico y tecnológico debería inspirar políticas más humanas».

Francisco finalmente recomendó «recuperar sensibilidad por las diversas edades de la vida, en particular las de los niños y ancianos. Todo aquello que en ellas es delicado y frágil, vulnerable y corruptible, no es un asunto que deba concernir exclusivamente a la medicina y el bienestar».

«Hay en juego partes del alma y de la sensibilidad humana que piden ser escuchadas y reconocidas, custodiadas y apreciadas, por los particulares y la comunidad», aseguró.

«Una sociedad en la que todo esto puede ser solo comprado y vendido, burocráticamente regulado y técnicamente predispuesto, es una sociedad que ya perdió el sentido de la vida. No lo transmitirá a los hijos pequeños, no lo reconocerá en los padres ancianos. Por eso, casi sin darnos cuenta, edificamos ciudadanos cada vez más hostiles para los niños y comunidades cada vez más inhóspitas para los ancianos», concluyó.

 

 

Por otra parte, Bergoglio recibió a los miembros del Sínodo de la Iglesia Caldea, destacando los temas de primaria importancia que están afrontando: las migraciones forzadas de los cristianos, la reconstrucción de las aldeas, el retorno de los desplazados, el derecho particular de la Iglesia, la cuestión litúrgica y la pastoral vocacional.

En primer lugar, con su abrazo a los cristianos iraquíes, compartiendo sus dolores y pruebas, el Papa quiso compartir también la esperanza:

«Aprovecho la oportunidad para saludar, a través de ustedes, a los fieles de la amada tierra iraquí, duramente probados, compartiendo la esperanza por las noticias recientes que hablan de una reanudación de la vida y de las actividades en regiones y ciudades sometidas hasta ahora a una opresión dolorosa y violenta. Pueda la misericordia de Dios aliviar las heridas de la guerra que llagan el corazón de vuestras comunidades, con el fin de que puedan volverse a levantar.

Si bien haya concluido una página trágica para algunas regiones de Irak, el Obispo de Roma señaló que queda aún mucho por hacer y exhortó a no desfallecer en impulsar la reconciliación entre todos los iraquíes:

«Los exhorto a esmerarse infatigablemente como constructores de unidad, ante todo entre ustedes los Pastores de la Iglesia Caldea y con los Pastores de las otras Iglesias, así como a favorecer el diálogo y la colaboración entre todos los actores de la vida pública, para contribuir a facilitar el retorno de los desplazados y a resanar las divisiones y las contraposiciones entre hermanos.

Este compromiso es aún más necesario en el contexto actual iraquí, ante nuevas incertidumbres sobre el futuro. Hay necesidad de un proceso de reconciliación nacional y de un esfuerzo conjunto de todos los componentes de la sociedad, para lograr soluciones compartidas por el bien de todo el país. Mi anhelo es que nunca falte la fortaleza, la esperanza y los dones de laboriosidad que los caracterizan a ustedes».

En este contexto, el Papa reiteró su exhortación a no desalentarse y se refirió en particular a los desplazados de Nínive:

«Permanezca firme vuestro intento de no ceder al desaliento ante las dificultades que permanecen aún, a pesar de todo lo que se ha hecho en la obra de reconstrucción, sobre todo en la Llanura de Nínive.

Desde la antigüedad, aquella tierra evangelizada según la tradición por el apóstol Tomás, apareció ante el mundo como tierra de civilización, tierra de encuentro y de diálogo. Por ello, es sumamente importante que los cristianos, Pastores y fieles, fortalecidos por esas raíces, estén unidos en la promoción de relaciones respetosas y del diálogo interreligioso entre todas las componentes del país»

Entre las exhortaciones del Santo Padre también la importancia de la formación vocacional y sacerdotal, verificando la autenticidad de las vocaciones, sin olvidar la promoción de la comunión y fraternidad con las comunidades de rito latino, y el diálogo ecuménico.

(RD/Agencias)

 

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

Lo más leído