"Que seamos siempre una Iglesia 'contempla-activa”, enamorada de Dios y apasionada del hombre"

Francisco, en la patria de don Tonino: «La guerra genera pobreza, y la pobreza genera guerras»

"El mejor modo de prevenir la violencia y las guerras es hacerse cargo de los pobres, y trabajar por la justicia"

Francisco, en la patria de don Tonino: "La guerra genera pobreza, y la pobreza genera guerras"
Francisco rezó ante la tumba de don Tonino Bello RD

Una Iglesia que se hace pobre siempre está sintonizada en el canal de Dios, no pierde la frecuencia del Evangelio y siempre vuelve a lo esencial: el Señor es el único bien verdadero

(Jesús Bastante).- «La guerra genera pobreza, y la pobreza genera guerras«. El Papa Francisco comenzó su visita a Alesano, la patria de don Tonino Bello, con un llamamiento a prevenir la violencia, que tanto tiene que ver con las injusticias, y a construir «una Iglesia ‘contempla-activa’, enamorada de Dios, y apasionada por el hombre».

La ciudad de Alessano se vistió de fiesta para recibir al Papa Francisco, quien quiso rendir homenaje a la figura de don Tonino Bello en el 25 aniversario de su muerte. Tras rezar ante la tumba de uno de los primeros ‘obispos de las periferias’ italiano, Bergoglio se dirigió a las decenas de miles de fieles que quisieron acompañar al Papa, y también a un hombre que hizo mucho por los sectores más desfavorecidos, más descartados, de la sociedad italiana de los 70 y 80.

El religioso, en proceso de beatificación, falleció el 20 de abril de 1993, tras una larga enfermedad. Don Tonino está enterrado en el mismo lugar en el que nació. Francisco se dirigió allí, depositando un ramo de flores ante la lápida. Sobre ella, un árbol on guirnaldas con la bandera univerassl de la paz, de la que Tonino fue un maestro.

 

 

Libertad de la vida, libertad de espíritu, fueron algunos de los leit motiv de la vida de don Tonino Bello, que ansiaba por «un pueblo de hombres libres», como resaltaron los presentadores del ecnuentro del Papa. «Oh Freedom», sonó a godspel en Alessano, ante la mirada divertida de Bergoglio, a quienes los miles de fieles saludaron con un rotundo «¡Buon Giorno Papa Francesco!»

En un improvisado altar, junto a una imagen de la Madonna, Francisco escuchó el saludo de bienvenida de Mons. Angiuli, quien destacó «la simplicidad única de la humildad» que une el pontificado de Francisco y el ministerio de don Tonino, pidiendo su beatificación.

En su discurso, el Santo Padre manifestó su alegría y emoción de poder compartir con ellos un encuentro especial en la tierra del amado Don Tonino Bello. «He rezado sobre su tumba, que no se alza hacia lo alto, sino que está en la tierra. Don Tonino deja semilla en su propia tierra, ¡cuánto ha amado este territorio!», arrancó Francisco.

Tomando palabras del obispo, el Papa subrayó cómo «comprender a los pobres era para él su riqueza. Tenía razón, porque los pobres son la riqueza de la Iglesia«. «Don Tonino, frente a la tentación de acercarse a los poderosos de turno para una vida cómoda, sabía que el Evangelio llama a una vida que no sea cómoda, porque quien sigue a Jesús ama a los pobres y humildes».

 

 

«Una Iglesia que se hace pobre siempre está sintonizada en el canal de Dios, no pierde la frecuencia del Evangelio y siempre vuelve a lo esencial: el Señor es el único bien verdadero», recordó Bergoglio, quien subrayó que «Don Tonino nos anima a no teorizar la cercanía a los pobres, sino estar de verdad al lado de ellos, como Jesús. Don Tonino tenía el sueño de imitar a Jesús»,

«No temía la ausencia de dinero, pero se preocupaba por el problema del trabajo, tan actual hoy. No perdía ocasión de denunciar que lo primero era la dignidad», recordó. Así, «estaba sembrando paz globalmente, convencido que el mejor modo de prevenir la violencia y las guerras es hacerse cargo de los más pobres, y trabajar por la justicia«. Porque «la guerra genera pobreza, y la pobreza genera guerras».

Y es que, a ejemplo del prelado, «la paz comienza a construirse en la casa, en las calles. Allí se plasma la comunión». La vocación por la paz de don Tonino «partió de vuestra tierra, esta maravillosa tierra de frontera, que don Tonino llamaba ‘terra finestra’, porque del sur de Italia salía a tantos lugares del mundo, donde los más pobres son más numerosos, mientras que los ricos cada vez son más ricos, pero son menos…»

 


A las orillas del mar, el Papa pidió que «que el Mediterráneo no sea más un arca de guerra, sino un arca de paz y acogida». Con una clara llamada a «caminar siempre hacia adelante, con audacia, para poner la existencia al servicio».

«Os invito a fiarse siempre de Dios, el único capaz de transformar la vida en una fiesta. Esta es la vocación según don Tonino: ser enamorados del Señor, con el sueño, los dones y la audacia de no quedarse…. Cuando el Señor incendia el corazón, no se puede perder la esperanza. Cuando el Señor pide un sí, no se puede responder un ‘tal vez’. No sólo los jóvenes, a todos hoy, estamos llamados a escuchar y reescuchar las palabras de don Tonino», insistió.

A los sacerdotes, don Tonino, y con él el Papa, pidió que «usemos la misericordia, no nos pongamos siempre de frente», porque son necesarias «dosis de ternura». «Son palabras que revelan el deseo de una Iglesia para el mundo, no mundana. Una Iglesia no mundana, al servicio del mundo. Una Iglesia que huya de la autorreferencialidad, no encerrada dentro de sí, no necesitada de recibir, sino de prestar inmediato socorro».

Una Iglesia «sin nostalgia del pasado, pero llena de amor a todos, a ejemplo de Dios, que tanto amó al mundo». «El nombre de don Tonino nos habla de la alergia a los títulos y los honores. En su deseo de privarse de cualquier cosa por Jesús, se vació de todo, se liberó de todo lo que podía recordar los signos del poder, para dar espacio al poder de los signos», recordó. Y eso «no lo hacía por conveniencia, sino a ejemplo del Señor».

«Desde su amada tierra, ¿qué nos puede decir don Tonino? Un corazón que unía cielo y tierra, una palabra original para cada uno de nosotros, nos invita a una gran misión: nosotros, cristianos, debemos ser contemplativos activos. Gente que parte de la contemplación y demuestra empeño en la acción, que no separa oración de acción. Que seamos siempre una Iglesia ‘contempla-activa», enamorada de Dios y apasionada del hombre», concluyó.

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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