"Es una mentira sin sentido igualar al islamismo con el terrorismo"

El Papa admite que que en la Iglesia «hay estrategias de guerra por el poder»

"Juan XXIII fue un hombre, un santo, que no conocía la palabra enemigo"

El Papa admite que que en la Iglesia "hay estrategias de guerra por el poder"
Francisco anima en Santa Marta a "bendecir a nuestros enemigos" Agencias

El cristianismo no es un ideal que seguir, una filosofía a la que adherirse o una moral que hay que aplicar

(J. B./Tèlam).- En la Iglesia «hay estrategias de guerra por el poder», ha subrayado Francisco en una entrevista con el diario L’Eco, de la ciudad de Bérgamo, coincidiendo con el traslado a la ciudad de los restos de Juan XXIII. En la misma, Bergoglio subraya que esta lucha «a veces se expresa en términos económicos, a veces en términos de cargos».

«También en la Iglesia, cuando no se vive la lógica de la comunión sino de la corporación, se puede dar que se desarrollen verdaderas estrategias de guerra contra alguno por el poder, que a veces se expresa en términos económicos, a veces en términos de cargos«, subrayó el Pontífice.

«De todos modos, se trata siempre de desacreditar a las personas», añadió el Papa.

Durante la entrevista, Francisco denunció que «es una mentira sin sentido igualar al islamismo con el terrorismo«, pidiendo que se separe a las religiones de los ataques de los terroristas fundamentalistas que dicen matar en nombre de un dios.

«El rol de las religiones es el de la promoción de la cultura del encuentro, junto a la promoción de una verdadera educación para comportamientos de responsabilidad en tener cuidado de la creación», aseguró.

Además, el pontífice renovó sus críticas a las cifras de desocupación juvenil que se ven en el mundo. «La desocupación juvenil es un pecado social y la sociedad es responsable de esto», aseveró.

 

 

Sobre Juan XXIII, añade Vatican News, el papa subrayó que muchas familias, aún hoy, y no sólo en Italia, sino en el mundo entero, tienen la imagen del Papa Bueno, como se lo llamaba comúnmente. Por esta razón respondió positivamente a la petición de permitir su regreso.

Y añade que desea compartir con los bergamascos, y con todos los peregrinos, la alegría que sienten por esta peregrinación, especialmente con los de su localidad natal, que se ha convertido en un santuario a cielo abierto.

A Francisco este medio le recuerda que el 27 de abril de hace cuatro años, en el curso de la ceremonia de canonización de los Papas Juan Pablo II y Juan XXIII, él mismo subrayó con fuerza que estos dos Pontífices «tuvieron el coraje de mirar las heridas de Jesús, de tocar con sus manos las llagas y el costado traspasado», sin avergonzarse de la carne de Cristo. De ahí la pregunta acerca de esta última expresión.

El Papa Bergoglio explica que «el cristianismo no es un ideal que seguir, una filosofía a la que adherirse o una moral que hay que aplicar«. Sino que es, ante todo, el encuentro con Jesucristo que hace reconocer en la carne de los hermanos y de las hermanas su misma presencia. O sea, ir a compartir el pan con el hambriento, ocuparse de los enfermos y de los ancianos, tal como está constelada la historia de Angelo Giuseppe Roncalli mucho antes de llegar a ser Papa, y después en Bulgaria, Turquía, Grecia y Francia hasta su regreso a Italia y sin distinguir entre ortodoxos y católicos, dispuesto a correr riesgos por los judíos que huían de la persecución y a dialogar con todos.

Sí porque como destacó Francisco, el secreto de su sacerdocio estaba en el crucifijo que miraba en su habitación hablándole al crucificado. Y en eso, dijo el Papa Bergoglio, me siento muy cercano a él. «Un hombre, un santo, que no conocía la palabra enemigo«.

Tras recordar el papel preponderante que tuvo Juan XXIII en la crisis de los misiles de Cuba en 1962, en que contribuyó a establecer la paz y alejar la sombra de la guerra, el Santo Padre afirma que hace más de medio siglo ya, con el mundo al borde de una crisis nuclear, precisamente mientras estaba a punto de comenzar el Concilio Vaticano II, el Papa Bueno intervino ante los poderosos de la tierra de aquella época y fue escuchado. Y precisamente en aquellos días nacía en él la idea de la «Pacem in terris» dirigida a todos los hombres de buena voluntad. Tal como después – prosigue Francisco – Pablo VI y Juan Pablo II lo comprendieron muy bien.

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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