El Papa pide "afrontar con coraje y valor" los "crímenes" de la pederastia

Francisco recuerda a las víctimas de abusos en Irlanda: «Perdón por este pecado, el escándalo y la sensación de traición»

"El sueño de Dios es la unidad, la armonía y la paz", afirma en la audiencia de los miércoles

Francisco recuerda a las víctimas de abusos en Irlanda: "Perdón por este pecado, el escándalo y la sensación de traición"
Un niño, junto al Papa en el jeep Osservatore Romano

El mundo necesita una revolución de amor, de ternura, que nos salve de la actual cultura de lo provisional. Esta revolución comienza en el corazón de la familia

(Jesús Bastante).- Tras el parón veraniego, regresaron las audiencias públicas de Francisco en la plaza de San Pedro. El Papa apareció sonriente ante la soleada mañana romana, y resumió ante los miles de fieles sus sentimientos tras el viaje a Irlanda de la semana pasada, marcado por su encuentro con las familias y la crisis de los abusos a menores.

En particular, el Papa recordó su encuentro con las ocho víctimas de abusos sexuales, con quienes compartió más de hora y media de reunión, y a las que pidió «perdón por este pecado, el escándalo y la sensación de traición».

Recordando su visita a Dublín para el EMF, Francisco subrayó que «mi presencia quería sobre todo confirmar a las familias cristianas en su vocación y misión». Así, destacó la «variedad de lenguas y orígenes», que «son signo elocuente de la belleza del sueño de Dios para la familia humana».

«El sueño de Dios es la unidad, la armonía y la paz. En las familias y en el mundo, fruto de la fidelidad, fruto del perdón, de la reconciliación que nace de Cristo», recalcó el Papa, quien añadió que es Jesús quien «llama a las familias a participar de este sueño, y hacer del mundo una casa donde nadie esté solo, nadie sea excluido».

 

 

El Papa quiso agradecer a las autoridades y organizadores del evento de Dublín, y también a los obispos irlandeses, «que han trabajado mucho». Uno de los retos del EMF, subrayó, es demostrar que «la Iglesia es una familia de familias, y como es un cuerpo, sostiene todas su células en el indispensable rol para el desarrollo de una sociedad fraterna y solidaria».

Entre los actos en los que participó, Francisco destacó el «testimonio de amor conyugal de parejas de todas las edades. El matrimonio es un especial don de Dios, que hay que cultivar en la Igesla doméstica, que es la familia».

«El mundo necesita una revolución de amor, de ternura, que nos salve de la actual cultura de lo provisional. Esta revolución comienza en el corazón de la familia», resaltó Francisco, quien también quiso agradecer el trabajo de los frailes capuchinos con las personas sin hogar, «que siempre están cerca del pueblo, y las familias que experimentan la solidaridad y el sostén de la caridad».

Bergoglio también lamentó una de las grandes crisis en la sociedad del descarte: «Es duro decirlo: parece que los abuelos no sirven (…). Pero son la memoria de un pueblo, la memoria de la familia. Los abuelos deben transmitir esta memoria… Por favor, no descartéis a los abuelos».

Junto a la alegría, el Papa también contempló «el dolor y la tristeza por el sufrimiento causado en ese país por diversas formas de abuso, incluso por miembros de la Iglesia». «Las autoridades de la Iglesia en el pasado no siempre fueron capaces de tratar apropiadamente estos crímenes», admitió el Papa, quien resaltó la reunión con las víctimas, a quienes pidió «perdón por estos pecados, por el escándalo y la sensación de traición adquirida».

 

 

«Los obispos irlandeses han tomado un camino serio de la purificación y la reconciliación con aquellos que han sufrido abuso, y con la ayuda de las autoridades nacionales han establecido una serie de normas estrictas para garantizar la seguridad de los jóvenes», reconoció Bergoglio, quien animó a los prelados del país a proseguir con el trabajo «para remediar los fracasos del pasado con honestidad y valor, confiando en las promesas del Señor y confiando en la profunda fe de los irlandeses, a marcar el comienzo de una temporada de renovación de la Iglesia en Irlanda».

Porque, subrayó, «en Irlanda hay fe, hay personas de fe con grandes raíces», pero «hay pocas vocaciones al sacerdocio» ¿Por qué? «Por escándalos y grandes problemas«, recalcó, pidiendo a los presentes una oración para «que el Señor envíe nuevos sacerdotes y fortalecer la fe de esas personas».

«El encuentro de las familias de Dublín ha sido una experiencia profética», culminó Francisco, quien advirtió que «es una moda, también en las revistas leemos que este se ha divorciado…, pero, por favor, esto es algo feo. Yo respeto todo, pero «lo ideal no es el divorcio ni la separación, lo ideal es la familia unida, ése es el ideal«.

 

 

Saludo del Papa en castellano:

Queridos hermanos y hermanas:

El fin de semana pasado estuve en Irlanda para participar en el Encuentro Mundial de las Familias, que tenía como lema: «El Evangelio de la familia, alegría para el mundo». Deseaba animar a las familias cristianas en su vocación para ser transmisoras de la alegría y de la fecundidad del amor de Dios en medio de la sociedad y del mundo. Pude encontrar a muchas personas y familias en Dublín y en el Santuario mariano de Knock. Las experiencias que ellas compartieron fueron enriquecedoras y luminosas.

Manifestaron que el amor vivido en el matrimonio es un don de Dios, que debe cultivarse cada día con el diálogo, con el tiempo que pasan juntos, con la ternura. Es importante también la comunicación entre las generaciones y el rol de los abuelos en consolidar los lazos familiares y en la transmisión de la fe.

Por otra parte, experimenté el sufrimiento de tantas personas por los abusos a menores perpetrados por miembros de la Iglesia y por no haber sido afrontarlos debidamente. Varias veces, y especialmente en Knock, pedí perdón al Señor por esas acciones, y pedí la intercesión de la Virgen para que conceda la gracia de la sanación a las víctimas y nos dé la fuerza para perseguir con firmeza la verdad y la justicia, pudiendo así renovar la Iglesia en Irlanda y en todo el mundo.

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Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Los animo a que sigan adelante en su compromiso cristiano, sin desfallecer, sosteniéndose los unos a los otros. Y les pido que recen por las familias, y también por los sacerdotes, para que cada uno en su estado de vida sea, en medio de la sociedad, testigo valiente de la alegría evangelio y fermento de bondad y de santidad. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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