Auza reclama "espacio para todos, especialmente los más débiles"

El Observador de la Santa Sede ante la ONU pide «una sociedad hospitalaria e inclusiva»

"El desarrollo humano integral requiere, en última instancia, una renovación de la humanidad"

El Observador de la Santa Sede ante la ONU pide "una sociedad hospitalaria e inclusiva"
Arzobispo Bernardito Auza, en la ONU

Las tres dimensiones del desarrollo -económico, social y ambiental- son una sola realidad interconectada

El Observador Permanente de la Santa Sede, Monseñor Bernardito Auza, participa en la 73 Asamblea Plenaria de Naciones Unidas en la segunda comisión sobre Desarrollo Sostenible.

Desarrollo económico, social y ambiental

En su intervención, el Arzobispo Auza, saluda que todas las Naciones del mundo y las diferentes organizaciones no gubernamentales interesadas en trabajar el tema de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

«La Santa Sede observa con esperanza a los gobiernos de todo el mundo, las Naciones Unidas y sus agencias, organizaciones no gubernamentales y otras partes interesadas, trabajan para lograr las grandes promesas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que nos recuerda las tres dimensiones del desarrollo -económico, social y ambiental- como una sola realidad interconectada».

Turismo sostenible e interactivo

Auza también menciona la importancia del turismo en el desarrollo sostenible. Si bien traen muchos beneficios en el aspecto económico, la parte humana referente a la interacción entre dos nuevas culturas resulta a veces fría y hasta indiferente con la realidad que acontece.

«Uno de los vehículos para promover el desarrollo sostenible es el turismo. A veces muy necesario si nos detenemos a examinar los beneficios económicos y materiales que puede representar. Desafortunadamente, con demasiada frecuencia vemos lo contrario, como las zonas turísticas amuralladas en el desarrollo países que permiten a los visitantes adinerados ver la belleza de la naturaleza, sin encontrarse con las personas que viven al otro lado del muro«.

Forjar una cultura del encuentro

En ese sentido, concluye Mons. Auza, recuerda que la necesidad de forjar una cultura del encuentro para el desarrollo integral humano, donde se integren a todas las personas, especialmente aquellas que se encuentran olvidadas por la indiferencia de la sociedad.

«El desarrollo humano integral requiere, en última instancia, una renovación de la humanidad que permita a las personas descubrir quiénes son realmente, y aprender a construir una sociedad hospitalaria e inclusiva con espacio para todos. Especialmente a los más débiles y los marginados, donde la riqueza económica no es meramente una posesión personal, sino también como parte del bien común para el beneficio de todos», finaliza.

(RD/Vatican News)

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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