Preside una misa por la reconciliación en San Pedro a la que asistió el presidente surcoreano

Parolin pide «que resuene completamente la palabra paz» en la península coreana

"La paz se construye con las acciones de cada día, con un compromiso serio al servicio de la justicia y de la solidaridad"

Parolin pide "que resuene completamente la palabra paz" en la península coreana
El presidente Moon y el cardenal Parolin

Con la gracia de Dios, la vía del perdón se hace posible, la elección de la fraternidad entre los pueblos un hecho concreto y la paz un horizonte compartido también en la diversidad de los sujetos que dan vida a la comunidad internacional

(C.D./EFE).- La paz entre las dos Coreas es posible si se trabaja por ella todos los días, «con un compromiso serio al servicio de la justicia y de solidaridad». Ese es el mensaje que el cardenal Secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, ha trasladado al presidente surcoreano, Moon Jae-in, en la homilía de la misa que celebró este miércoles en la Basílica de San Pedro por la reconciliación en la península coreana.

«Oramos en particular para que en la península coreana, tras tantos años de tensiones y divisiones, pueda finalmente resonar completamente la palabra paz«, instó Parolin ante Moon, que hoy, jueves, se reunirá con el Papa Francisco.

Parolin sostuvo que «solo quien ha experimentado el misterio incomprensible de la aparente ausencia de Dios ante los sufrimientos, la imposición del odio, puede comprender profundamente qué significa escuchar de nuevo la palabra paz».

En este sentido explicó que «la paz se construye con las acciones de cada día, con un compromiso serio al servicio de la justicia y de la solidaridad y con la promoción de los derechos y de la dignidad de las personas, especialmente los más débiles».

Para terminar, el cardenal extendió su deseo de paz a todo el mundo.

«Con la gracia de Dios, la vía del perdón se hace posible, la elección de la fraternidad entre los pueblos un hecho concreto y la paz un horizonte compartido también en la diversidad de los sujetos que dan vida a la comunidad internacional», apostó.

El presidente surcoreano, católico practicante, participó en la misa junto a su esposa, Kim Jung-sook, vestida de negro y con la cabeza cubierta con un velo de encaje blanco.

Tras la homilía del cardenal Parolin, Moon tomó la palabra para explicar los pasos que Seúl y Pyongyang están dando para mejorar sus relaciones y acabar con las armas nucleares, en un proceso de pacificación tras más de seis décadas de división y hostilidad.

En este sentido Moon vaticinó que la firma de un tratado de paz será «fundamental» para resolver la situación, pues las dos Coreas cerraron la guerra en 1953 simplemente con un armisticio y, según dijo, acabar con «el último régimen producto de la Guerra Fría del planeta».

Además, expresó su «profunda gratitud» al Papa Francisco, que ha pedido en numerosas ocasiones la paz para la península, y aseguró que concedió «gran ánimo y esperanza a la nación coreana como una sola».

Hoy, Moon será recibido por el Papa Francisco a quien entregará la invitación del líder norcoreano, Kim Jong-un, para que visite Corea del Norte.

En un artículo publicado este miércoles por el diario vaticano, «L’Osservatore Romano», Moon deseó que las relaciones entre la Santa Sede y Pyongyang «puedan revitalizarse».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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