El Papa bendice miles de 'Bambinelli' en la plaza de San Pedro

Francisco, a los niños: «Jesús es bueno, Jesús es tierno, Jesús es humilde. Esta es la verdadera Navidad»

Pide que el Pacto Mundial sobre Migración firmado en Marrakech "sea marco de referencia para la comunidad internacional"

Francisco, a los niños: "Jesús es bueno, Jesús es tierno, Jesús es humilde. Esta es la verdadera Navidad"

Deseo que la comunidad internacional trabaje con responsabilidad, solidaridad y compasión hacia quienes, por diferentes motivos, han dejado su propio país

(Jesús Bastante).- Día de bendiciones en la plaza de San Pedro. Al término del rezo del Angelus, el Papa procedió a la tradicional bendición de los «Bambinelli», los niños Jesús que pueblan los belenes de todas las casas romanas. Durante la misma, Francisco recordó a los niños el secreto de «la verdadera Navidad». ¿Cuál es? «Jesús es bueno, Jesús es tierno, Jesús es humilde».

Tal y como señalaban las lecturas del tercer domingo de Adviento, donde «la liturgia nos invita a la alegría» del Dios que ya está a punto de llegar. «Ya no hay motivo para la tristeza, no hay motivo para el desaliento, sino que todo conduce a una gratitud gozosa a Dios, que siempre quiere rescatar y salvar a los que ama», recordó el Papa.

«Jesús, el Emmanuel, el Dios con nosotros; su presencia es la fuente de la alegría», subrayó Bergoglio, quien recordó las palabras del ángel a María, y destacó cómo «en un pueblo remoto de Galilea, en el corazón de una mujer joven, una mujer desconocida para el mundo, Dios enciende la chispa de la felicidad para todo el mundo«.

 

 

«Y hoy el mismo anuncio está dirigido a la Iglesia, llamada a acoger el Evangelio para que se haga carne, vida concreta», proclamó. También «a la Iglesia, a cada uno de nosotros», llega el anuncio: «Alégrate, pequeña comunidad cristiana, pobre y humilde, pero hermosa a mis ojos porque deseas ardientemente mi Reino, tienes hambre y sed de justicia, tejes con paciencia entramados de paz, no sigues a los poderosos de turno, sino que permaneces fielmente junto a los pobres. Y así no tienes miedo de nada, sino que tu corazón está en la alegría».

La paz y la alegría, las claves, «sin angustiarnos, sino haciendo presente a Dios nuestras peticiones en cada circunstancia, con la conciencia de que, en las dificultades, siempre podemos recurrir al Señor, y que Él nunca rechaza nuestras invocaciones», lo que «es un gran motivo para la alegría».

Y es que, añadió, «ninguna preocupación, ningún temor, logrará quitarnos la serenidad que proviene de Dios, de saber que Dios guía con amor nuestra vida, siempre. También en medio de los problemas y el sufrimiento, esta certeza alimenta la esperanza y el coraje».

Pero, para ello, concluyó el Papa, es preciso que nos preguntemos: «¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer?«, lo que es el primer paso para la conversión, para «abrir el corazón al Dios que viene, para que Él inunde toda nuestra vida de alegría».

 

 

Tras el rezo del Angelus, y antes de la bendición de las figuritas, el Papa hizo suya la aprobación, en Marrakech, del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, «que pretende ser un marco de referencia para la comunidad internacional». «Deseo que, gracias a esta herramienta, la comunidad internacional trabaje con responsabilidad, solidaridad y compasión hacia quienes, por diferentes motivos, han dejado su propio país», indicó.

Y, al final, la bendición: «Queridos niños, cuando en vuestros hogares os reunáis en oración ante el pesebre, fijando la mirada en el niño Jesús, sentiréis estupor (qué es el estupor, un sentimiento, es más que una emoción, es ver a Dios en el corazón), estupor por el gran misterio hecho por Dios hecho hombre; y el Espíritu Santo os pondrá en el corazón la humildad, la ternura y la bondad de Jesús. Jesús es bueno, Jesús es tierno, Jesús es humilde. Esta es la verdadera Navidad, no se olviden».

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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