El Papa vuelve a reclamar la abolición de la pena de muerte en el mundo

Francisco pide el fin de las ejecuciones extrajudiciales, que tilda como «un crimen de Estado»

"Se trata de homicidios deliberados cometidos por agentes estatales", subraya Bergoglio

Francisco pide el fin de las ejecuciones extrajudiciales, que tilda como "un crimen de Estado"
Por la abolición de la pena de muerte Agencias

La suspensión de las ejecuciones y la reducción de los delitos conminados con la pena capital, así como la prohibición de esta forma de castigo para menores, embarazadas o personas con discapacidad mental o intelectual

(Hernán Reyes Alcaide, corresponsal de RD en el Vaticano).- El papa Francisco renovó hoy su pedido para la abolición de la pena de muerte formal que aún permanece en algunos países, al tiempo que reclamó el fin de otras formas de asesinato con responsabilidad estatal, como las ejecuciones extrajudiciales y los excesos en la legítima defensa, a los que describió como «un crimen de Estado».

«Como he hecho en ocasiones anteriores, quiero volver a llamar la atención sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, que son un fenómeno lamentablemente recurrente en países con o sin pena de muerte legal», reclamó el papa este lunes en un encuentro que tuvo con una delegación del Comité Internacional contra la pena de muerte.

«Se trata de homicidios deliberados cometidos por agentes estatales, que a menudo se los hace pasar como resultado de enfrentamientos con presuntos delincuentes o son presentados como consecuencias no deseadas del uso razonable, necesario y proporcional de la fuerza para proteger a los ciudadanos», criticó el pontífice frente al grupo de expertos, entre ellos la española Asunta Vivó Cavaller.

 

 

 

 

Las palabras del pontífice se dieron en medio del debate que cruza a algunos países como Italia, donde el gobierno busca flexibilizar la legítima defensa, o en Brasil, en donde el hijo del presidente electo Jair Bolsonaro, Eduardo, reclamó un referéndum para la reinstauración de la pena capital.

«La legítima defensa no es un derecho sino un deber para el que es responsable de la vida de otro», planteó Jorge Bergoglio en esa dirección.

«La defensa del bien común exige colocar al agresor en la situación de no poder causar perjuicio. Por este motivo, los que tienen autoridad legítima deben rechazar toda agresión, incluso con el uso de las armas, siempre que ello sea necesario para la conservación de la propia vida o la de las personas a su cuidado», agregó Francisco en el día de su 82 cumpleaños.

«Como consecuencia, todo uso de fuerza letal que no sea estrictamente necesario para este fin solo puede ser reputado como una ejecución ilegal, un crimen de estado«, sentenció, cuando también en su Argentina natal un proyecto del oficiaismo busca deslindar responsabilidades a policías que disparen a delincuentes.

De frente al grupo que también integraron el abogado argentino Roberto Carlés y la ex presidenta filipina Gloria Macapagal Arroyo, Bergoglio pidió una vez má el fin de la pena de muerte formal.

 

«A los Estados que continúan aplicando la pena de muerte, les ruego que adopten una moratoria con miras a la abolición de esta forma cruel de castigo«, pidió.

«Comprendo que para llegar a la abolición, que es el objetivo de esta causa, en ciertos contextos puede ser necesario atravesar por complejos procesos políticos», planteó el pontífice en el discurso que entregó por escrito al grupo, antes de iniciar una ronda de intercambios sobre la materia.

«La suspensión de las ejecuciones y la reducción de los delitos conminados con la pena capital, así como la prohibición de esta forma de castigo para menores, embarazadas o personas con discapacidad mental o intelectual, son objetivos mínimos con los que los líderes de todo el mundo deben comprometerse», reclamó.

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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