El argentino Jorge Mario Bergoglio tiene vocación peronista y ramalazos chavistas

¿Corremos el riesgo de que el Papa Francisco bendiga a Sánchez y las tropelías del Gobierno PSOE-Podemos?

Será la ocasión para agradecer personalmente al Sumo Pontífrice el disimulado respaldo de la Santa Sede a la exhumación de Franco y de solicitar su apoyo para expulsar a los benedictinos del Valle de los Caídos

¿Corremos el riesgo de que el Papa Francisco bendiga a Sánchez y las tropelías del Gobierno PSOE-Podemos?
El Papa Francisco y Pedro Sánchez (PSOE). PD

Hay bastantes posibilidades de que la respuesta sea un desolador ‘SI‘.

Aceptando lo provocador del titular, porque medios de comunicación, columnistas y tertulianos son muy pacatos en este asunto, la pregunta que se deberían estar haciendo ya millones de católicos, miles de curas, centenares de obispos y decenas de columnistas es la misma que planteamos arriba, porque la postura del Vaticano nunca es ‘peccata minuta‘. (¡Manda huevos!: El Papa Francisco dice que viajará a España ‘cuando haya paz’).

En marzo de 2013, al principio de su pontificado, el argentino Jorge Mario Bergoglio dijo que no haría muchos viajes internacionales debido a su edad, pero ya ha recorrido 4 continentes en 22 viajes internacionales en los que ha visitado 34 países, entre los que no figura España.  (España está mucho mejor de que lo que dice este Papa, que no condena la tortura en la Venezuela chavista).

Visto cómo ha evolucionado la Conferencia Episcopal, no parece que existan estorbos ‘espirituales‘ para el viaje (Alfonso Ussía le mete dos buenas hostias nada consagradas al Papa Francisco por su último desprecio a España).

Tanto Juan Carlos I como Felipe VI en sendas audiencias con Francisco en el Vaticano también realizaron en su momento la invitación verbal a visitar España.

Ciertamente, no deben existir en el mundo muchos países que hayan apoyado más que España a la jerarquía eclesiástica a lo largo de los siglos, y, desde luego, ningún otro país ha contribuido a la evangelización de los pueblos como lo hizo España, tras el Descubrimiento de América.

Pero como reza el refrán, tanta cercanía, tanta amistad, acaba malentendiéndose: «donde hay confianza, da asco«.

Por eso mismo, Bergoglio dice cosas de España que no se atrevería a decirle a ningún otro país del mundo.

«Iré cuando haya paz», dijo en el avión que lo llevaba a Marruecos, ante medio centenar de periodistas.

«Primero tienen que ponerse de acuerdo ustedes», afirmó en un vuelo hacia los Emiratos Árabes, también ante la nutrida prensa internacional que suele acompañarle en el avión y en algo que sonó a apoyo a los separatistas catalanes (Santiago Abascal se refiere al Papa Francisco como «ciudadano Bergoglio» y pone los puntos sobre las íes).

¿A quién se refiere Francisco cuando pide acuerdos de parte?

¿Quién debe estar en paz y con quién, para que el Pontífice argentino acceda a visitar España?

¿Se refería a la Conferencia Episcopal, al Gobierno, al episcopado catalán, o a todos?

Quizá, para entenderlo, habría que tener en cuenta que Francisco tiene ramalazos peronistas e incluso chavistas.

Rebajas

Cuando el Pontífice habla de la dramática situación en Venezuela, no lo hace nunca como lo que es, un régimen con todos los resortes del poder en sus manos que ha llevado a la miseria al que fuera uno de los países más ricos de América y donde se reprimen las libertades y se encarcela y tortura a los disidentes, sino como de un ‘conflicto’ que separa a dos partes de influencia equivalente, y la tragedia viniera provocada por su incapacidad para llegar a un acuerdo.

Este empecinamiento en ignorar la responsabilidad del chavismo en la tragedia venezolana ya llevó a un grupo de exmandatarios latinoamericano a enviar al Papa Francisco una encendida carta de protesta en la que explicaban con contundente claridad la realidad de la situación, de la que el régimen es culpable exclusivo, y en la que no existen en absoluto ‘dos partes’, salvo en el sentido en que hay una parte que victimiza y otra, el pueblo, que es victimizada.

Y ahora vamos a lo que nos aflige, porque a la vista de que el Gobierno PSOE-Podemos no oculta su vocación peronista ni sus simpatía por el torturador Maduro y sus secuaces, no habría que descartar a en el Vaticano comiencen a verle con buenos ojos y que pronto nos topemos con una sorpresa.

El próximo sábado 24 de octubre de 2020, el Papa Francisco recibirá en audiencia a Pedro Sánchez, en el Palacio Apostólico Vaticano.

Se trata del primer encuentro que mantendrá el líder socialista españoL con el Santo Padre.

Y es que, desde que Sánchez llegara a Moncloa en 2018, su gabinete no había movido ficha para activar esta cita al más alto nivel.

Rebajas

La máxima representación que hasta la fecha se había enviado a Roma fue en octubre del año pasado, cuando la vicepresidenta Carmen Calvo.

En este encuentro, Sánchez busca una «bendición» mediática por parte del Papa en lo que a sus políticas sociales se refiere.

Una cita que lejos de perjudicar esa máxima de aplicar la laicidad del Estado, podría ser también un guiño a sus electores, teniendo en cuenta que según un sondeo de la revista «Vida Nueva», ocho de cada diez votantes del PSOE se declara católico.

De hecho, desde Moncloa se analiza en estos días a conciencia la nueva encíclica «Fratelli tutti» (Hermanos todos) para que el presidente pueda llegar a la audiencia preparado y pueda respaldar al Papa en la denuncia que hace del neoliberalismo, del derecho a la propiedad privada y a la libertad de empresa llevados al extremo, o de la defensa de las tres «T» de la dignidad según Francisco: techo, tierra y trabajo.

Así, Sánchez podrá mostrar ante el Papa, algunas medidas que van en línea de la Doctrina Social de la Iglesia, entre ellas, el Ingreso Mínimo o la retirada de las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla. Ya en su cuenta de Twitter elogió hace unos días «Fratelli tutti» y la propia Calvo la utilizó como arma arrojadiza contra Vox en el Congreso el pasado miércoles.

Sería este el punto de partida para sintonizar a su anfitrión y conversar sobre la relación cordial de la vicepresidenta con la cúpula del Episcopado español, en la persona de su presidente y cardenal Juan José Omella, así como del secretario general, Luis Argüello, coordinador de las comisiones en las que ya se abordan los temas de fricción como las inmatriculaciones, la fiscalidad o la reforma educativa.

De la misma manera, será la ocasión para agradecer personalmente al Papa el disimulado respaldo de la Santa Sede a la exhumación de Franco y de solicitar su apoyo para expulsar a los benedictinos del Valle de los Caídos.

Así quedarían orilladas otras cuestiones más espinosas como eutanasia o el reciente anuncio de la reforma del aborto anunciado por la esposa de Pablo Iglesias, ministra de Igualdad, una práctica que precisamente el Papa califica en «Fratelli tutti» de «abominable».

Enfrente se encontrarán a un Papa con buen humor y cercano al que será fácil ‘seducir‘, porque Jorge Mario Bergoglio es ‘uno de la banda’.

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Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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