El poder, la calidad, la seguridad…

(PD).- Escribe Antonio Lorca en El País que la lidia de los dos primeros toros se vivió con enorme intensidad. El Juli fue la expresión misma de un torero en figura, y Manzanares volvió a firmar muletazos preñados de hondura. Y la corrida parecía haber acabado.

Fue una pena que los toros no respondieran a las inquietudes de una terna que venía dispuesta a firmar una tarde memorable. Pero llegó el sexto, cansados ya los cuerpos de tanta falta de casta, y apareció un torero seguro transfigurado en un artista pleno.

Miguel Ángel Perera firmó entonces muletazos para el recuerdo imperecedero.

El poder lo representa El Juli; la calidad, Manzanares, y la seguridad, Perera. O acaso, esas tres cualidades se encierren en una sola, cual es la plenitud de la belleza.

Tres toreros diferentes, fundidos ellos en la necesidad de dibujar emociones, que no son más que una mezcla de poder, calidad y seguridad.

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