Morante: «Me he sentido poderoso y torero con mi segundo toro»

(PD).- El torero sevillano José Antonio Morante de la Puebla cortó la única oreja de la corrida celebrada en la tarde de ayer en la plaza de toros de la Maestranza, festejo número décimo primero del serial abrileño.

Aclara Juan Parejo en Diario de Sevilla que los toros, de la ganadería de Jandilla, no ayudaron a los matadores para alcanzar el triunfo. Sólo Morante pudo desorejar al segundo toro de su lote, lidiado en quinto lugar, mientras que Juan Serrano Finito de Córdoba y el francés Sebastián Castella se fueron de vacío del coso del Baratillo, éste último con el lote más deslucido de la corrida.

El de La Puebla se mostró muy dispuesto y entregado en toda la tarde. Tras el fiasco de la corrida de Victorino Martín, Morante volvía a la Maestranza con ganas de sacarse la espina. En el primero de su lote, de nombre Vidalimpio el torero ya dejó claro que venía a por todas estando muy por encima del animal y poniéndolo todo de su parte. Morante regaló buenos pasajes en este toro. En declaraciones a Digital + durante la corrida el diestro destacó haberse sentido a gusto delante de su oponente: «Ha habido momentos buenos por el pitón derecho. He demostrado mucha firmeza, aunque también he pasado algún que otro traguillo porque el animal tenía su cosa. Por el pitón izquierdo en cualquier momento me podía haber echado mano. Había que estar muy vivo».

Se quedó con ganas Morante de la Puebla y fue en el segundo toro, Cuentaperras, donde pudo desarrollar todo su arte y sacar su toreo. El torero, al igual que en su primer astado, se mostró muy dispuesto en toda la faena, estando muy firme y con mucho valor: «Ha sido una pena que el toro se haya rajado tan pronto porque me ha dado más problemas al final de la faena. Tenía su raza y transmitía, que era lo importante. Me he podido sentir torero y poderoso con él».

Morante explicó que siempre deja para el segundo turno el toro sobre el que tiene depositada más confianza: «La cuadrilla ya me había dicho que este tenía buena pinta. Siempre dejo para el último lugar el toro que creo que va a ser el bueno».

Por su parte, el francés Sebastián Castella se estrelló con los dos toros menos válidos de la corrida. El primero directamente hubo que apuntillarlo en el albero al rajarse el animal y echarse. «Parecía que le había dado un yuyu», decía un resignado Castella durante la retransmisión. A echar el resto salió el torero con el último de la tarde. Brindó la faena al público, pero tampoco pudo ser: «Me he quedado sin toro muy pronto. No ha tenido raza y se ha visto muy mansito, sin ninguna gana de embestir. He expuesto todo lo que tenía porque en esta plaza es lo que hay que hacer».

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