La evolución de Padilla sigue siendo incierta, según los médicos

La evolución de Padilla sigue siendo incierta, según los médicos
. EFE/Archivo

La evolución del torero Juan José Padilla, herido gravemente en el rostro hace cuatro días en la plaza de Zaragoza, sigue siendo «incierta», según manifestó hoy en rueda de prensa el equipo médico que le atiende en el hospital Miguel Servet de la capital aragonesa.

La doctora Esther Saura, jefe del servicio de cirugía maxilofacial, incidió en que la parálisis facial que sufre el torero, por el arrancamiento del nervio, «está pendiente de una cirugía correctiva, que no se podía hacer de urgencia y que buscará un cierto tono de la motricidad muscular, porque el cabo del nervio facial está desprendido de la base del cráneo».

Por su parte, el doctor Luis Pablo, jefe del servicio de oftalmología, dijo que «el globo ocular del ojo izquierdo conserva el tono, aunque con una opacidad que impide la visualización. La importante elongación sufrida en el nervio óptico hace incierto el pronóstico de conservación del órgano y su misión».

«De continuar así -explicó el doctor Pablo- el ojo se degradaría por no cumplir su función y habría que extirparlo. Pero hay que esperar aún unas semanas, o incluso algún mes, para ver cómo evoluciona».

En la misma rueda de prensa, los doctores leyeron un comunicado del propio Juan José Padilla, en el que el torero expresa su agradecimiento a la afición, a los medios, al equipo médico y, «por supuesto», a su familia y amigos, «tanto por el trato recibido como por el interés demostrado en su evolución».

«Este apoyo -asegura el jerezano- me ayudará a superar estos momentos difíciles, y también ese ‘hashtag’ de fuerzapadilla que circula masivamente por internet y que me lo está haciendo todo menos doloroso».

El torero fue trasladado en la tarde de ayer desde la UCI de traumatología a una habitación de planta con atención especial y acceso restringido. El último parte médico dice que se encuentra sin fiebre, hemodinámicamente estable, ingiriendo alimentos y sin síntomas de infección.

Aun así, los doctores siguen considerando reservado el pronóstico por temor a infecciones, que, según la doctora Saura, siempre son muy posibles cuando penetra en el cuerpo «un elemento tan contaminante, un campo de gérmenes, como es un asta de toro».

De no presentarse dichas complicaciones, el torero podría ser dado de alta «en seis o siete días». En opinión de Saura, Padilla «está reaccionando con absoluta serenidad, asume las lesiones con preocupación y tristeza, pero con entereza y tranquilidad».

Sobre las primeras manifestaciones del diestro, en las que hacía saber su deseo de torear a finales de noviembre en plazas americanas, la doctora aseguró que, en su impresión personal, no cree que pueda estar en disposición de torear en sólo mes y medio. «Aunque, claro, eso es una decisión suya», concluyó.

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