La revista XL Semanal entrevista al torero y publica un adelanto de su biografía

Joselito: «Mi vida estuvo a punto de caer en un pozo de delincuencia y drogas»

"Me da mucho miedo volver a estar expuesto, pero, por otro lado, ¿por qué no se puede contar la parte más dura de mi vida?"

Joselito: "Mi vida estuvo a punto de caer en un pozo de delincuencia y drogas"
El torero Joselito.

"Sentí mucha pena de lo que me tocó ver y escuchar en el Parlamento Catalán"

La suya es una vida de tintes castizos y dickensianos en la que no faltan la orfandad, el delito, las drogas, la cárcel y una redención a través del traje de luces. El extorero se anima ahora a recordarla en una cruda autobiografía cuyos mejores capítulos extracta en exclusiva XL Semanal. Además, la revista entrevista a quien dice haber pasado, en pocos años, «De ‘mangui’ a señor».

Joselito rechaza tajantemente que haya escrito su libro por fama o por dinero. «Quien lo piense no tiene más que ir a mi cuenta corriente y ver lo que hay», explica. Tengo la suerte de que mi ganadería va a las ferias. Aunque soy un ganadero nuevo, estoy considerado». También descarta una vuelta a los ruedos, porque está «mucho más a gusto» en su casa montando a caballo o atendiendo su ganado. Pero admite que teme muchísimo volver a estar expuesto. «Eso es lo que realmente me da mucho miedo -confiesa–. Sé que voy a meterme en un berenjenal y aún no tengo muy claro si merece la pena. Tengo que estar expuesto a ello, pero, por otro lado, ¿por qué no se puede contar la parte más dura de mi vida?».

Reconoce que ha superado el hecho de que su madre abandonara a su familia cuando él era niño, –aunque desde que ha tenido hijos lo entiende «menos todavía»– y tiene claro que, «de no haber sido torero, ahora estaría muerto, habría fallecido de sobredosis».

Joselito piensa que «hay mejora» en la evolución del toreo actual, y reconoce que en los años 90, cuando afirmó que «en el toreo había una corriente hortera que se lo llevaba todo por delante», era porque él mismo se sentía «al margen de esa historia».

Ahora, sin embargo, ha sido una de las personas que ha defendido la fiesta de los toros ante el Parlamento catalán. «Sentí mucha pena de lo que me tocó ver y escuchar -afirma al respecto–. Yo soy torero y no estoy traumatizado por lo que vi a mis nueve años. Yo hablé de mis pensamientos y ellos me preguntaron por algo muy diferente, y encima lo hicieron en catalán, con lo cual yo no tenía ni pajolera idea de qué decir. Creo que al prohibir los toros en Cataluña se coarta la libertad a alguien que disfruta con ese espectáculo»·.

 

Autor

Irene Perezagua

Ejecutiva de cuentas en Interprofit. Fue redactora de Periodista Digital entre 2011 y 2013

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