La Feria del Caballo de Jerez tenía todo lo que una tarde de toros puede pedir: sol limpio, viento justo, plaza hasta la bandera y el cartel de no hay billetes colgado desde días antes.
Dos figuras que volvían al ruedo tras graves cornadas en Sevilla.
La pregunta en los tendidos era quién impondría su jerarquía.
La respuesta llegó con cuatro orejas y una salida a hombros: Roca Rey.
Dos orejas Andrés Roca Rey de su segundo en Jerez.
Pleno de 4 orejas y apoteósico triunfo en su reaparición. Puerta Grande la 7/9 en Jerez pic.twitter.com/HbPW6SXVOJ— Andresistas Roca Rey (@Andresistas_R_R) May 15, 2026
La tarde del peruano
El tercer toro de Jandilla, noble y con carácter, se encontró con un torero que no había venido a reaparecer discretamente. Roca Rey lo recibió con el capote con autoridad y enseguida mostró ese punto de riesgo calculado que distingue a las grandes figuras: rodillas en tierra, el toro pasando por detrás, el hombre imponiendo más que el animal.
Las series por ambos lados, muy conectadas entre sí, mostraron ese aire autoritario que marca diferencias en la categoría. El cierre con manoletinas que cortaban la respiración remató una faena impactante. La estocada necesitó del descabello pero la ovación fue tan unánime que los dos trofeos llegaron sin discusión.
Con el sexto apretó aún más. Se lanzó a porta gayola desde el inicio y combinó chicuelinas, cordobinas y tafalleras en un primer tercio espectacular que encendió el coso desde el primer instante. El toro empezó a quedarse corto pero Roca Rey compensó con cercanía, temple y una estocada certera que volvió a desatar los pañuelos blancos. Otras dos orejas. Salida a hombros indiscutible.
Cuatro orejas en un regreso tras una cornada grave. No es habitual ni para los más grandes.
Intratable don Andrés Roca Rey, pleno de cuatro orejas en el mismo Jerez, una plaza decantada por su arte, y en la además mostró su valor y poderla
Sin duda, indiscutible número uno, lo tiene todo ,nivel Figurón del Toreo
Enhorabuena Maestro @RocaRey por la apoteósica reaparición pic.twitter.com/TDBssmUbWR— Andresistas Roca Rey (@Andresistas_R_R) May 15, 2026
Morante: belleza sin suerte
La otra mitad del cartel era pura estética. Morante de la Puebla, de azul marino y oro, volvía también tras su grave percance en La Maestranza. Había inaugurado antes del paseíllo una estatua dedicada a Rafael de Paula, el torero que más ha influido en su concepto del toreo. El gesto lo dice todo sobre quién es Morante y lo que representa dentro de la fiesta.
Pero Jandilla no colaboró. Su primer toro dejó un inicio a dos manos de una belleza genuina y algunos lances sueltos llenos de personalidad, pero el animal se vino abajo demasiado pronto para construir algo mayor. El cuarto, más manso y defensivo, le permitió un barroco galleo por chicuelinas que recordaba por qué su toreo genera una expectación que ningún otro matador de su generación produce. Las faenas no despegaron: pinchazo, estocada, palmas y esa sensación amarga de tarde aplazada.
El toreo de Morante permaneció intacto. La suerte, no.
Castella: oficio de figura en el lote más ingrato
Entre el barroquismo de Morante y la fuerza arrolladora de Roca encontraba su sitio Sebastián Castella, en el papel más incómodo del cartel. Lo resolvió con la dignidad de quien lleva años en los carteles sin necesitar regalos.
Con su segundo toro, bueno y con opciones, firmó una faena notable que se quedó sin trofeo por fallos con la espada. Con el quinto, soso y sin transmisión, tiró de oficio puro: templó, ligó lo mejor de un animal que no daba casi nada y se arrimó cuando el toro se apagaba. La estocada final convenció al público y la oreja llegó merecida. Una actuación sólida, inevitablemente eclipsada por el ciclón peruano.
| Torero | Resultado |
|---|---|
| Morante de la Puebla | Palmas en los dos |
| Sebastián Castella | Ovación y oreja |
| Roca Rey | Dos orejas y dos orejas |
Mientras tanto en Las Ventas
Mientras Jerez vivía su tarde grande, Madrid escribía su propia historia. Jiménez Fortes, recién operado de una cornada profunda en la pierna derecha, volvía al ruedo para cortar una oreja. Fernando Adrián acumulaba dos trofeos más y abría su cuarta Puerta Grande en Las Ventas, en medio del revuelo causado por el brutal golpe sufrido por el banderillero Curro Javier.
Dos plazas, el mismo mensaje: esta temporada ha tomado una seriedad que el toro lleva años reclamando. Y mayo, como siempre, le devuelve al centro de la agenda.
Jiménez Fortes, de la cornada a la épica: Fernando Adrián abre su cuarta Puerta Grande en Las Ventas
La séptima de San Isidro en Las Ventas dejó una imagen que resume todo lo que el toreo puede concentrar en una tarde: Saúl Jiménez Fortes cogido dos veces por el segundo toro, operado bajo anestesia local de una cornada en el gemelo derecho durante el festejo y de vuelta al ruedo en su turno siguiente como si nada. Como si todo. Antes de irse a la enfermería había firmado una faena de belleza genuina, con un natural en dos tiempos que detuvo el tiempo en el coso y arrancó de los tendidos ese «gracias, torero» que Madrid reserva para los momentos que sabe que va a recordar. Una oreja que supo a mucho más.
Fernando Adrián completó su cuarta Puerta Grande en Madrid con dos orejas que no fueron las más redondas de su carrera pero que el público rubricó con generosidad. El sevillano se lució en el tercero y encontró en el sexto, toro encastado y repetidor, el escenario para una faena que arrancó con fuerza antes de diluirse hacia los recursos más efectistas. La estocada certera inclinó la balanza. Salida a hombros y una página más en su historia con Las Ventas.
Diego Urdiales tuvo una tarde discreta, con un primero incómodo al que abrevió y un cuarto al que sacó naturales de uno en uno y alguna trinchera de calidad antes de una buena estocada que mereció más reconocimiento del que obtuvo. Brilló en el quite al sexto, que fue el toro que protagonizó el momento más dramático de la tarde al derribar a Adrián de salida y golpear con enorme violencia al banderillero Curro Javier, cuya cogida sembró el miedo entre los tendidos.
Dos plazas, el mismo pulso: mientras Las Ventas vivía esta tarde intensa, Jerez ardía con las cuatro orejas del regreso de Roca Rey. Mayo taurino en estado puro.
