El Atlético se hunde

El Atlético se hunde

(PD/Agencias).- El Espanyol y el Atlético intercambiaron papeles sobre el césped de Montjuïc. A priori los periquitos, sin nada por lo que luchar en esta Liga, podían verse afectados por la fiesta de su clasificación para la final de la UEFA y relajarse en exceso.

Los atléticos, en plena lucha por Europa, tenían que salir mordiendo en busca de tres puntos claves para su objetivo. Pues nada de nada. El Espanyol le dio un repaso de padre y muy señor mío a un Atlético que parecía estar disputando un amistoso playero.

Ni siquiera un trofeo de verano. Los de Valverde, con la mitad del equipo titular, bailaron a un conjunto indolente, fallón y despreocupado.

Y es que el Atlético se ha acomodado en esa situación en la que los fallos de los demás le mantienen en la pomada y se piensa que la suerte le va a durar para siempre.

Pero después de sus salidas a Anoeta y Montjuïc, el futuro europeo de los de Aguirre se presenta muy, muy oscuro. En Getafe, la próxima semana, se pueden quedar fuera de esas posiciones privilegiadas por primera vez en mucha Liga.

El encuentro arrancó con esas premisas, pero pronto se vino abajo todo lo esperado. El Atlético parecía un invitado por obligación que no quería participar en la fiesta. Sus laterales, Perea y Pernía, ofrecieron todo un doctorado de lo que no se debe hacer si se quiere jugar en Primera. Mala colocación, entradas a destiempo, torpeza técnica… en resumen, un desastre. Y de ello se benefició Rufete para romper por la derecha al hispano-argentino, centrar al segundo palo donde el colombiano se tragó el balón para que Moha empalmase a la red con un excelente zurdazo.

Un equipo entregado
El gol terminó por acabar con el escaso interés que los jugadores del Atlético tenían por el partido. Costinha era incapaz de frenar el mediocampo rival, Jurado se limitaba a sus ‘posturitas’ de cara a la galería sin ninguna efectividad, Galletti amagaba y amagaba sin éxito y Antonio López ni aparecía. Tan sólo los disparos de Agüero confirmaban que el conjunto rojiblanco había saltado al césped. Ésos y un desmarque de Mista que encaraba a Kameni y al que se adelantó Lacruz en el último instante.

Los locales, pese a no contar con De la Peña y Tamudo, eran dueños y señores. Tocaban y tocaban mareando a un equipo sin rumbo. Era cuestión de tiempo que le dieran la puntilla. Aguirre, desde el banquillo, lo veía venir, así que recurrió a las únicas balas que tenía en la recámara: Petrov y Maxi. Los dos jugadores, recién recuperados de sus largas lesiones, saltaron nada más iniciarse la segunda mitad en lugar de los desafortunadísimos Perea y Pernía.

Sin embargo, el efecto no se dejó notar. El búlgaro sí participó del juego e incordió un poco, pero el argentino aún está muy lejos de ser ese futbolista desequilibrante y decisivo de principios de temporada. El Espanyol se contentaba con lo que tenía y no exponía más, mientras los de Aguirre no podían y parecía que tampoco querían. A falta de interés futbolístico el partido se encendió cuando Agüero no echó fuera un balón con Moha en el suelo. Rufete empujó al argentino en sus reclamaciones y unos y otros se enzarzaron en una pelea que Fernández Borbalán resolvió con amarilla para el perico y una roja a Ito, que le insultó desde el banquillo.

Tremenda cantada de Pichu
Con el Atlético dominando más por obligación que por convicción, el encuentro llegó a su momento decisivo. Un centro de Coro raso y blando acabó en la red después de que Pichu se lanzara torpemente y dejara el balón a los pies de Pandiani, que agradeció el regalo sentenciando el choque. La cantada del meta, sustituto del lesionado Leo Franco, terminaba con las esperanzas atléticas de sacar algo positivo de su triste partido.

Los últimos minutos sólo sirvieron para que Petrov se reencontrará con el gol en un balón suelto en el segundo palo que el búlgaro colocó en la escuadra de Kameni a falta de dos minutos. Pero hasta en esa acción se observó la desgana atlética, ya que tardaron un mundo en recoger el esférico en busca de un postrero tanto salvador.

Lo que sí queda claro es que esta Liga va a ser apasionante y disputada en todos sus frentes porque la UEFA, que parecía asegurada en sus dos primeros puestos, cada vez está más abierta por el empeño rojiblanco en tirar por la borda la temporada.

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