Fernando Alonso regresa a Renault

(PD).- La telenovela ha terminado sin traumas y con beso y boda de los novios. Fernando Alonso regresará a Renault. Será en dos años de contrato a cambio de un sueldo muy superior al que disfrutaba en McLaren y en su último año con Flavio Briatore, una cifra potente, en torno a 35 millones de euros anuales, según estiman fuentes de la Fórmula 1.

El equipo francés con sede en Enstone dejó grabado en su agenda anunciar hoy el fichaje del asturiano vía comunicado oficial en su página de internet.

Subraya Jose Carlos Carabias en ABC que no habrá año sabático, ni salto en puente hacia la excelencia automovilística que representa Ferrari ni ninguna de las conjeturas que se han prodigado durante este mes y medio de abrasivo goteo en torno al futuro del doble campeón del mundo.

No habrá, tampoco, un descenso hacia el campeonato de Super Turismos con Seat, como, irónica, se frotaba las manos la numerosa colonia de detractores que ha cosechado el asturiano.

Alonso vuelve a Renault en una operación que comenzó a gestarse en el verano, a medida que comenzó a deteriorarse la convivencia en McLaren y el clima se hizo irrespirable entre Ron Dennis y el asturiano.

Desde el cisma de Hungría -aquel maremoto en la contrarreloj con Hamilton en el epicentro desobedeciendo órdenes, Alonso buscándole las cosquillas en el garaje y la sanción sin «pole» para el español-, desde que se descosió el asunto de los e-mails y del follón que se avecinaba con el caso del espionaje, el asturiano supo que tenía una puerta de emergencia: Renault.

Flavio Briatore, antiguo mánager del piloto y según muchas voces aún propietario de algún tipo de derechos comerciales o de representación, no soporta a Ron Dennis.

No es que su relación sea tirante, incómoda o desconsiderada. No existe. El protocolo del hola y adiós, buenos días, buenas noches, se cumple a rajatabla por parte de ambos.

Son capaces de viajar veintitantas horas (¿o son treinta y tantas?) hasta Australia en una de las diez camas exclusivas de primera clase -individuales, sin roce, discretas- sin cruzar una palabra, intercambiar periódicos o comentar la jugada de la última carrera.

El duelo en los tribunales que mantienen ahora por el presunto espionaje de Renault a McLaren es sólo un episodio más. El otro punto de fricción es Fernando Alonso.

El español anunció hace dos inviernos que volaba de Renault a McLaren, que no quería pelear contra molinos de viento por la escasa solvencia económica y estructural de Renault para desarrollar el coche, que la factoría de Briatore tenía un techo que no veía en la vanguardista McLaren. Dennis robó a Briatore su diamante y ahora éste le devuelve la jugada.

Oferta en verano
Lo hizo en verano, con una oferta deportiva y económica que satisfizo al asturiano. En septiembre, un mes después del escándalo entre bastidores en McLaren, la cúpula directiva de Renault España ya adelantó que las «gestiones están muy avanzadas», al tiempo que se preparaban para la nueva avalancha mediática, promocional y de todo tipo que ya conocían por los dos campeonatos del mundo que conquistó con la escudería francesa.

Briatore y Alonso nunca se han tirado los trastos a la cabeza públicamente. No, al menos, en cada uno de los desencuentros del piloto con su ex equipo. Generalmente los dardos del ovetense solían recaer en el director deportivo de la escudería, el británico Pat Symonds, con el que Alonso nunca tuvo química.
En su momento, Renault aprobó su presupuesto para la Fórmula 1 de los próximos dos años y en él no había limitaciones de parte del patrocinador, ING, si Alonso regresaba al redil.

Los malos resultados de esta temporada no han menoscabado la voluntad de la marca francesa ni tampoco la de Alonso. Según las versiones oficiales que parten de Renault, el milagroso túnel del viento de Enstone no dio con la tecla para conseguir un coche potente en 2007.

El comienzo de temporada de Fisichella y Kovalainen fue calamitoso y sólo al final, cuando el equipo se rindió y admitió que ya trabajaba para el bólido de 2008, comenzó a llegar algún resultado.

Desde que ABC desveló las negociaciones, el primer impulso de Fernando Alonso fue despistar y señalar hacia otro lado. Garantizó que Renault no era la primera opción, que había más posibilidades. Y su entorno dio correa respecto a posibles ofertas de Honda, Red Bull, etc. «Todos los equipos, salvo Super Aguri, se han interesado por nosotros».

Aquí y allí, en todos los puntos calientes del «paddock», se asegura con rotundidad que sólo ha habido dos negociaciones entendidas como tales. Ofertas concretas, dinero contante y sonante, pilotos como compañeros, etc. Una con Renault y la otra, con Toyota.

El tesón de Toyota
La escudería japonesa, el mayor fabricante mundial de automóviles, deslizó un cheque en blanco al español para que colocase la cifra. Sin embargo, y en virtud del viejo proverbio que indica lo pernicioso que resulta engañarse a uno mismo, Fernando Alonso desestimó el ofrecimiento de los nipones con sede en Alemania (Colonia) porque no se imagina a sí mismo colgado de la séptima posición, lejos de la pomada. Lo de McLaren de este año hubiese sido un juego de niños…

Flavio Briatore extendió su última oferta por escrito, como cualquier presupuesto de una reforma. La inyección económica de un patrocinador potente, como ING, unida a la probable llegada del Tellmex, la compañía telefónica de México que trae de la mano Nelsinho Piquet, el segundo piloto de Renault en 2008, han sostenido el fichaje de Alonso.

La sentencia de espionaje
El tiempo de espera como parado de lujo ha concluido para Alonso después de la sentencia de la FIA sobre el presunto espionaje de Renault a McLaren. Desde el jueves pasado, los acontecimientos se han precipitado como un volcán en erupción.

Ambas partes sólo estaban a la espera del veredicto que exculpó a Renault para ejecutar unas negociaciones largas, muy largas, minuciosas y puntillosas en las que el piloto español -su representante- ha mirado con lupa cada coma del contrato, cada cláusula.

Alonso se ha comprometido con Renault por las dos próximas temporadas. Y al decir de voces conocedoras del caso, por una cifra que supera su mejor salario en Renault y el del último año en McLaren. En torno a los 24 millones de euros. Briatore tenía en su agenda la previsión de anunciar hoy el fichaje.

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