Los guionistas de Camera Café idean las tramas en un bar

(PD).- Los responsables de los diálogos de «Camera café» se reúnen todos los lunes en un bar para planificar las tramas. «No desconectamos nunca el cerebro», aseguran.

«¡Cuidado!», advierte Olga Pereda en El Periódico: «Si usted tiene un amigo o familiar que se dedica a escribir guiones para series, cualquier cosa que diga delante de él o ella es susceptible de convertirse en una historia televisiva».

Es normal. Hasta la imaginación de un escritor tiene límites. Que se lo pregunten a Guillermo Barrejón, uno de los cuatro guionistas de Camera café (Tele 5).

«Hace varias semanas estaba en una fiesta en casa de un amigo. Pasó algo y pedí un bolígrafo para escribirlo. Me encerré en una habitación y lo hice», comenta.

Cualquier día los telespectadores de la serie serán testigos de lo que ocurrió en la fiesta a la que acudió Barrejón. Lo verán en uno de los brillantes diálogos que mantienen los oficinistas que asoman su cabeza los lunes y los domingos en Tele 5.

La realidad siempre es susceptible de convertirse en ficción.

«Los guionistas no dejamos de trabajar nunca. Siempre estamos pensando. No desconectamos nunca el cerebro», añade Barrejón.

Cañas y pinchos
Los diálogos de Camera café –que mantiene una envidiable cuota de pantalla del 23,8%– nacen en un café.

Cada lunes, a las diez en punto de la mañana, los cuatro guionistas se reúnen en una cafetería de Madrid. No hay un bar fijo.

«A cada sitio le encontramos defectos. En unos hay mucho ruido y en otros el olor es insoportable», afirma Toño García Royán, en el bar Santa Bárbara de Madrid:

«Preferimos reunirnos en un bar y no en una oficina. A la vista está el por qué», destaca, mientras se ríe, y señala las cañas y los pinchos de ensaladilla. «No somos los típicos guionistas».

Barrejón y García Royán crean los guiones de la serie, junto a los dos supervisores: Álex Mendibil y Bárbara Alpuente.

«Todos venimos con ideas a las reuniones de los lunes. O deberíamos venir con ellas. Depende de lo sembrados que estemos», explica Alpuente. En el «democrático» encuentro –que dura hasta bien entradas las dos de la tarde– se aprueban las ideas, que son el tema general de una trama. Por ejemplo, Marimar se enamora de un conductor de autobús.

A partir de ahí, cada guionista se lleva el trabajo a casa, donde escribe los diálogos. El jueves es la fecha tope. Ese día tienen que entregar los folios escritos a los supervisores, cuyas aportaciones son «agradecidas» de todo corazón, explica Barrejón.

Los cuatro guionistas, excepto Mendibil, han trabajado en oficinas al uso. En algunos momentos, echan de menos el hecho de tener compañeros cerca y el ambiente laboral típico.

Pero la mayor parte del tiempo, disfrutan de su actual libertad de horarios y de la atmósfera de los bares de Madrid.

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