El Rey desveló su mejor regalo y ZP, el secreto de su «footing» sin huella

(PD).- Tan tradicional como la Pascua Militar son los corrillos con la prensa de después. Doña Sofía se lo hizo pasar mal a su marido con la tarta de cumpleaños y Zapatero no se olvidó de Rajoy.

A Don Juan Carlos parecen haberle sentado bien sus recién cumplidos 70 años. Tras la celebración de la Pascua Militar no dudó en compartir confidencias con los periodistas, con quienes charló en tono distendido.

Dijo el Rey que había pasado el día de su cumpleaños «en familia» y que se sintió gratamente abrumado por la cantidad de personalidades y mandatarios de todo el mundo que se acordaron de descolgar el teléfono para felicitarle: desde el rey Mohamed VI de Marruecos hasta la argentina Cristina Fernández de Kirchner, pasando por el presidente ruso, Vladimir Putin, entre otros muchos.

La Reina le hizo soplar las 70 velas sin compasión, anécdota que él contó entre risas. Eso sí, para los 71 ya ha avisado a su esposa de que le ponga dos velas de las del numerito para no quedarse sin respiración.

Inevitablemente los periodistas le preguntaron si los Reyes Magos habían sido espléndidos con él y el resto de la Familia Real. A Don Juan Carlos le gustó especialmente una pluma estilográfica, aunque en el árbol de Navidad de La Zarzuela también hubo hueco para una bufanda, unos zapatos y una corbata. A Doña Sofía los tres Magos le dejaron un pañuelo, entre otras cosas. Y a José Luis Rodríguez Zapatero, ropa de deporte para sus ya tradicionales correrías por la playa.

Por cierto que el presidente quiso aclarar a la prensa que, cuando corre por la arena de la playa de Doñana y está muy compacta por el agua, no es habitual que queden marcadas las huellas. Lo hizo al hilo de los comentarios suscitados por una fotografía difundida este verano en la que se le veía corriendo por la orilla de la playa y sin dejar ni rastro de sus pisadas.

Zapatero reconoce los galones de Rajoy

También hubo tiempo, como no podía ser de otra forma, para hablar de la inminente cita electoral del 9 de marzo. El líder socialista reconoció que Mariano Rajoy será un rival «difícil» a juzgar por los resultados de las últimas encuestas electorales, que por ahora otorgan un empate técnico. No obstante, el leonés señaló que es mejor no fiarse demasiado de los sondeos, sino «relativizarlos».

Zapatero aparcó su tono de buen rollo para arremeter frente a los periodistas contra el líder del PP y acusarle de tener un «problema serio de credibilidad» por decir que ofrecerá acuerdos a la oposición en cuestiones de Estado si gobierna.

A su juicio, se trata de un «viejo truco»: «Caliento, crispo, elevo el tono y luego digo que hace falta consenso», señaló el presidente, para quien «no es creíble ser profeta de desastres y luego pedir consensos».

Hubo tiempo también para hablar de la probable ilegalización de ANV, aunque el socialista prefirió no mojarse demasiado: es un asunto que investigan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la Fiscalía y son ellos quienes deben actuar, cree Zapatero.

Y, para no dejar ningún asunto en el tintero, el presidente manifestó su discrepancia «absoluta y profunda» con algunas de las afirmaciones que hicieron en la concentración en defensa de la familia los arzobispos de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y de Valencia, Agustín García-Gasco. «Afortunadamente» -añadió- la Iglesia tiene un «pensamiento plural» más allá de la de algunos de sus más altos representantes españoles.

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