Envite de Ronaldinho a Rijkaard: «Con molestias o sin ellas, quiero jugar en Mestalla»

Envite de Ronaldinho a Rijkaard: "Con molestias o sin ellas, quiero jugar en Mestalla"

(PD).- No le ha sentado nada bien a Ronaldinho que el club difundiera un parte médico asegurando que las máquinas de los servicios médicos no han encontrado ninguna lesión. Al brasileño le han tocado el orgullo y ahora lanza un envite a Rijkaard: «Con molestias o sin ellas, quiero jugar». Le convendría medir sus palabras. El orgullo no es un buen aliado en el fútbol, especialmente tras la indolencia y la desidia que está demostrando esta temporada.

El lunes, Ronaldinho salió media hora después que sus compañeros y apenas seis minutos de carreras fueron suficientes para volver al vestuario. Un día después, después de que el comunicado sobre sus molestias apareciera en la página web, el brasileño se entrenó en solitario durante tres cuartos de hora. ¿Qué ha cambiado? Según el comunicado de los servicios médicos nada, Ronaldinho no sufría ninguna lesión muscular o tendinosa que le impidiera salir. Lo que ha cambiado ha sido la actitud, le han tocado el orgullo y quiere devolver la pelota. Así que, a la salida de la rueda de prensa, le soltó orgulloso a un periodista: «Con molestias o sin molestias, quiero jugar en Mestalla. Es un partido muy importante y quiero estar».

Rijkaard, sin eximirle de culpa, está en el ojo del huracán. La directiva le señala cuando nota indolencia en los jugadores y su plantilla le desafía cuando desde presidencia se les traiciona con filtraciones interesadas. Ahora le ha llegado una bomba: si decide no darle la titularidad al brasileño, éste perderá el poco interés que ya tiene para el resto de la temporada; si lo saca y no rinde, los compañeros se echarán sobre el entrenador.

Además está la naturaleza de la competición en sí. En los equipos grandes, los partidos de Copa suelen servir para darle minutos a jugadores que normalmente no disfrutan de la titularidad. Éstos han cumplido de sobra clasificando al equipo para semifinales y al aficionado le costaría entender que Bojan, por ejemplo, se fuera al banquillo para dejar sus sitio a un Ronaldinho dejado y falto de forma.

Por ello la mejor opción es hacer oídos sordos. Si Ronaldinho tiene molestias para entrenar, las debería tener para jugar. Rijkaard no puede arriesgarse a ver su envite ya que, gane o pierda, la prensa siempre le criticará a él: bien por claudicar a los caprichos de un exceso de ego, bien por haber perdido al poco Ronaldinho que le quedaba.

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