Ussía: «Resulta muy progre y casposo convertir a nuestros militares en miembros de una ONG»

Ussía: "Resulta muy progre y casposo convertir a nuestros militares en miembros de una ONG"

(PD).-Alfonso Ussía no tuvo reparos en elogiar a Carmen Chacón como ministra de Defensa pero confiesa que se temía futuras bobadas y éstas no han tardado en llegar. El columnista pierde la paciencia al ver que las Fuerzas Armadas está siendo sometidas a «caprichitos progres» y «chorradas como la Alianza de Civilizaciones«. Ussía lamenta que el Ejercitó termine como una caricatura de Gila.

El prestigioso columnista clama al cielo en La Razón al ver a nuestros Ejércitos de Tierra, Mar y Aire adoctrinados en la Alianza de Civilizaciones de Zapatero y alerta que «en un futuro no muy lejano, se verán obligadas a defender con los Ejércitos de otros países de Europa y América, como nación perteneciente a la OTAN, la civilización occidental que pretende derrotar esa otra civilización «aliada» que no ha superado el océano que separa a la Edad Contemporánea de la Edad Media. Obligar a nuestros futuros oficiales y suboficiales a estudiar en las Academias militares semejante birria no lleva a ninguna parte»

Resulta muy progre y casposo ese intento de convertir a nuestros militares en miembros de una ONG. Los que han muerto en acto de servicio en los últimos años lo han hecho por ser soldados. Por servir en lugares de riesgo y de conflictos armados, es decir, de guerras. Por defender con las armas, que no con un pito, a los amenazados por grupos armados fanáticos o genocidas. Por contribuir a la defensa de los Derechos Humanos. Y cuando han tenido que disparar, han disparado, porque un Ejército que no se defiende disparando es el Ejército de Gila.

¿Qué se puede esperar de un Ejercito pacifista? Si no van a esgrimir las armas, ¿no sería mejor eliminarlo? Ussía cree que obligar a estudiar «la gilipollez de la Alianza de Civilizaciones a nuestros militares» sólo puede responder a la obsesión de determinada izquierda de salón que sólo busca hacer de nuestras Fuerzas Armadas una ONG uniformada y gallinácea.

La inteligencia, el talento, el conocimiento y el trabajo -y también el patriotismo, aunque suene a antiguo-, son las virtudes exigibles a un ministro de Defensa, hombre o mujer. Pero si la ministra se empeña en lo de la Alianza de Civilizaciones, el seso desaparece y el sexo impera. Con perdón, claro.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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