‘Goya en tiempos de Guerra’ en el Prado, califica al español como «maléfico»

'Goya en tiempos de Guerra' en el Prado, califica al español como "maléfico"

(PD).- “Agresor” y “falto de humanidad”, así se califica al pueblo español del siglo XVIII. Las cartelas de la exposición ‘Goya en tiempos de guerra’, en el Museo del Prado, no dejan en muy buen lugar el perfil de ciudadano de entonces. Testimonios históricos e interpretativos califican a la sociedad como “maléfica”.

El pintor aragonés dejó un gran legado artístico. Ahora, dos siglos después, las cartelas de sus cuadros reflejan ciertas afirmaciones interpretativas con tono despectivo hacía los españoles. Los mismos que hace doscientos años se enfrentaran en una cruda guerra contra los franceses y lucharan por su independencia, no dejaron buen recuerdo.

Cartela de la sala ‘1808 Estragos de la guerra’:

La representación de la violencia extrema es el argumento de numerosas composiciones de los Desastres. El ejército napoleónico se muestra como una máquina al frente de los abusos sobre la población civil y ejecutando la represión organizada sobre los contendientes españoles. Pero también el “populacho” asumió el papel maléfico que responde a la falta de humanidad que rige sus acciones irracionales y brutales sobre franceses y afrancesados.

Por si fuera poco, la tauromaquia, según lo explicitado por las cartelas, tampoco parecía de ser del gusto de Goya. En teoría los dibujos de Goya sobre los toros, podrían servir para transmitir un sentimiento de repulsa a la violencia de la fiesta nacional.Algunos historiadores, como José Manuel Cuenca Toribio, por el contrario apuntan a que el pintor “»era taurófilo por su afición a pintar toreros antes y después de la guerra».

Cartela de la sala dedicada a la serie ‘Tauromaquia’:

La Tauromaquia no ha de ser sólo entendida como una mera ilustración del toreo. Los años en que fue concebida y las imágenes resultantes sugieren que tras esa primera intención subyace la necesidad de Goya de expresar su censura hacia la violencia arraigada en el ser humano de la que ha sido testigo. La brutalidad, explícita desde la primera imagen, deviene en característica intrínseca en la fiesta de los toros, y podemos interpretar esa caracterización de sus protagonistas como una crítica encubierta de la barbarie humana.

La exposición estará a disposición del público hasta el 13 de julio.

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