El juez absuelve a los soldados israelíes que mataron a un periodista en Gaza

(PD).- Los soldados que iban en el tanque cuyos disparos mataron a una cámara de la agencia Reuters y a ocho adolescentes palestinos, durante una operación en la Franja de Gaza hace cuatro meses, actuaron de forma adecuada y no se enfrentarán a ninguna acción legal, según concluye el informe de la Fiscalía militar y que refleja que las tropas militares no pudieron determinar que el objeto que tenía el reportero de Reuters, Fadel Shana, era una cámara.

En una carta enviada a la agencia de noticias, el fiscal general del Ejército israelí afirma que los soldados a bordo del tanque no podían ver si el periodista Fadel Shana estaba manejando una cámara o un arma y les justifica por lanzar el proyectil que le mató a él y a ocho jóvenes palestinos de entre 12 y 20 años.

Shana, de 24 años, estaba filmando dos tanques que estaban situados a aproximadamente un kilómetro y medio de él. En dos segundos de vídeo, su cámara captó cómo uno de los vehículos disparaba un proyectil que estalló soltando miles de dardos de metal que mataron al reportero y a los ocho adolescentes.

«La tripulación del tanque era incapaz de determinar la naturaleza del objeto montado sobre el trípode y lo identificó como un misil antitanque, un mortero o una cámara de televisión», explica en su informe el general Avihai Mendelblit.

El fiscal militar señala que un ataque anterior con granada que mató a tres soldados israelíes en otra zona de la Franja de Gaza hizo que Shana y su operador de sonido, que resultó herido después, llevaran chalecos antibalas, «habitual en los terroristas palestinos». Mendelblit cree que ésta fue una de las razones por la que los israelíes dispararon.

Aunque en sus chalecos aparecía la palabra «prensa», así como en el coche que estaban utilizando, el Ejército consideró que las tropas no pudieron verlo. Periodistas de Gaza aseguran que raras veces han visto a los milicianos llevar chalecos antibalas.

El general Mendelblit escribe en su informe que, «en vista de la razonable conclusión alcanzada por la tripulación del tanque y sus superiores de que los personajes eran hostiles y llevaban un objeto muy parecido a un arma, la decisión de disparar a los objetivos fue sensata».

«No hay duda de que la muerte de Fadel Shana es una tragedia. Un periodista en ejercicio fue abatido por fuego del ejército, junto a otros no envueltos en hostilidades. Sin embargo, las pruebas disponibles no sugieren mala conducta o comportamiento criminal. Por ello he decidido que no se iniciarán procedimientos legales», expone.

Por su parte, el editor jefe de Reuters, David Schlesinger, afirmó estar «profundamente decepcionado de que este informe condene un desproporcionado uso de la fuerza en una situación que el propio ejército admitió que no había sido analizada claramente».

El comité para la Protección de los Periodistas también manifestó su parecer respecto a los hechos y señaló desde Nueva York que estas conclusiones «significan que un periodista con una cámara corre el riesgo» de verse tiroteado «y no hay mucho más que se pueda hacer».

«Es inaceptable. Es difícil de creer que el Ejército no tome las precauciones necesarias para evitar causar daños a los civiles, como está obligado bajo el Derecho internacional», aseveró.

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