Juan Villalonga quiere ahora ser presidente del Real Madrid

Juan Villalonga quiere ahora ser presidente del Real Madrid

(PD).- En el año 2006 intentó comprar el Liverpool y el pasado mes de julio pasó dos semanas como gestor del Valencia, una breve actividad que le reportó 10 millones de euros en concepto de indemnización. Por el medio, maniobró para quedarse con el Getafe e incluso con el Paris Saint Germain.

Y ahora Juan Villalonga quiere presidir el Real Madrid. Y el hombre que se forró con Terra y dejó en la ruina a miles de incautos, dice que es el mejor gestor del mundo y que viene a hacer la misma política que Florentino Pérez.

Villalonga lo «cantó» casi todo anoche en una entrevista exclusiva en El Tirachinas, con José Antonio Abellán, la estrella de la Cadena COPE.

«Quiero presentar un proyecto alternativo a los socios. Que no haya alternativas es lo peor que puede haber. No veo motivo para que se adelanten las elecciones, pero me encantaría que hubiesen tres o cuatro candidatos».


Villalonga, que saca pecho como gestor y pasa por alto los cientos de millones con los que suele salir de cada operación y los cientos de miles de ciudadanos que ha ido dejando en la ruina:

«El modelo a imitar es Florentino Pérez. Es un referente».

Afirmo que no hay nadie detrás de su candidatura, lo que parece dudoso, porque corre el rumor de que millonarios árabes, de los cenan con él a veces en Londres, le dan apoyo financiero.

Otro de los que se perfila en la sombra es Pedrojota Ramírez, director de El Mundo, lo que ayuda a entender la súbita salida de Melchor Miralles de la ejecutiva del Real Madrid.

«Yo he llamado a Florentino y le he expresado el deseo de presentar una alternativa, pero es una iniciativa mía. A Florentino le tengo respeto y admiración. Hay que continuar con lo bueno que hizo Florentino».

Tiene claro que ha regresado a España para quedarse, y quiere hacerlo reinando como máximo gestor de un club de fútbol. La compra del Valencia, que intentó este verano, finalmente se frustró.

Pero el ex presidente de Telefónica no se fue con los bolsillos vacíos: Juan Soler, máximo accionista de la entidad, le tuvo que pagar unos 10 millones de euros en concepto de indemnización por apenas 15 días en la dirección.

LO QUE PROMETE AHORA

El ex presidente de Telefónica implantaría una política parecida a la de ‘Zidanes y Pavones’ patentada por Florentino Pérez.

«Al talento hay que ficharlo cuando es jóven. Hay que generar el talento desde abajo. Hay que cuidar la cantera y combinarlos con jugadores de primer nivel mundial. Es la combinación perfecta».

Villalonga no quiso dar nombres, aunque afirmó que «Messi, Cristiano Ronaldo o Kaká son jugadores que deberían jugar siempre en el Real Madrid».

«Dar el nombre de un jugador sería demagógico. El nombre del entrenador lo decidirá mi director deportivo».

Apenas entró en el capítulo deportivo, pero sí aseguró que su pretensión es que el equipo esté formado «por muchos Zidanes y Emilios Butragueño».

Además, tiene pensado incorporar a su equipo de trabajo a algunos ex jugadores blancos.

«Incorporaría a algunos iconos, a algunos veteranos como Sanchís o Zidane. Tendría capacidad para estar en la Junta o en otros puestos. No me costaría ni diez minutos convencer a Zidane de que se encargase por ejemplo de la cantera. No utilizaría a los veteranos para hacer papeles pasivos».

Colaboró en la venta de Robinho

Juan Villalonga dio su particular versión sobre su participación en el fichaje de Robinho por el Manchester City.

«Me llamó el presidente del City y me pidió ayuda para facilitar la comunicación del Real Madrid. Me puse en contacto con Ramón Calderón y conseguimos que se pasase de los 36 que ofrecía el Chelsea a los 42 del City. Estoy contento de haber podido ayudar al Real Madrid a ganar más. Dicen que el City pagó 50 millones de euros. No cobre ni un duro del Real Madrid ni del City».

Obvió, como es evidente, que el Real Madrid afirma haber recibido 42 millones por el brasileño y que el Manchester City jura haber pagado 50. EBasta hacer una simple suma para comprobar que faltan 8 millones de ueros y todo indica que fueron a parar al bolsillo del forrado Villalonga.

PRECEDENTES PREOCUPANTES

El que fuera compañero de pupitre de Aznar en el Colegio del Pilar y presidente de la recién privatizada Telefónica desde 1996 a 2000, salió casi de espantada del país hace ocho años al publicarse el plan de pagos de más de 500 millones de euros en concepto de opciones sobre acciones (stock options) que iban a cobrar los principales directivos de la compañía.

Tomó su dinero y se «exilió» primero a Miami (EEUU) y luego a Londres, junto a su inseparable Adriana Abascal, multimillonaria heredera del magnate mexicano Azcárraga (dueño de Televisa). No fue sólo el escándalo de las stock options lo que terminó con Villalonga al frente de Telefónica y fuera de España. El sonado divorcio del empresario de su esposa Concha Tallada, amiga íntima de Ana Botella, para unirse con Abascal precipitó la «caída» del empresario. De profesión «consejero», participa en los máximos órganos de dirección de varias empresas, entre ellas el banco de origen portugués Espirito Santo.

Ha participado también en varios fondos de inversión que ha creado proyectos de telecomunicaciones en países de la extinta Unión Soviética. También está presente actualmente en el consejo de Megafone, una de las mayores empresas de móviles de Rusia.

Sin embargo, a pesar de su retiro dorado, Villalonga siempre quiso volver a España. Y por la puerta grande, no como en los últimos años, en que sus entradas al país eran por motivos judiciales.

El juez Garzón le tomó declaración en 2003 por el caso de la productora Endemol, que finalmente fue archivado.

El año pasado fue la última vez que se le vio públicamente en España, también por un asunto de tribunales: la investigación sobre la insolvencia de Sintel, que sigue abierta.

Respecto a la gestión del actual presidente, Ramón Calderón, se mostró parco en palabras:

«Hay una base extraordinario con una plantilla muy buena, pero para traer a grandes jugadores se tienen que sentir atraídos y tener músculo financiero para acometer las operaciones. Al final habrá que mirar los resultados: Ligas, Copas de Europa, prestigio del club, cuenta de resultados…»

Villalonga trato de explicar su breve paso por el Valencia, «su segundo club», y con voz escasamente creible subrayó que se siente madridista por encima de todo:

«El primer equipo de mi padre era el Valencia y luego el Madrid. El mío era primero el Madrid y el segundo el Valencia. Prefiero que la Liga la gane el Madrid. Al Valencia fui como un profesional para arreglar un problema, pero en mi corazón llevo al Madrid y al Valencia. Soy el socio 14.942. Mis hijos son del Real Madrid. Soy abuelo desde hace quince días y mi nieto ya es socio del Real Madrid. El señor Serrano se dedicó en Valencia a recordar lo madridista que era desde pequeño».

Aseguró que Villa sigue en el conjunto ché gracias a él:

«Si Villa está en el Valencia es por una gestión de mi equipo. Lo lógico sería que Villa jugase en el Real Madrid».

Promete duplicar los ingresos

El ex presidente de Telefónica explicó su proyecto para la entidad madridista:

«Habría una Junta con profesionales de prestigio e independientes para servir al Real Madrid. Es una oportunidad de desarrollar una organización como una multinacional. Yo sé crear valor, hacer crecer marcas. El modelo económico está agotado y sé lo que hay que hacer para duplicar los ingresos».

Que sabe duplicar ingresos no hay duda alguna, aunque sus crituicos insisten en que habitualmente duplica los suyos y que no le importa un comino dejar el camino «regado de cadáveres«.

«El Real Madrid, igual que otros clubes, está en una situación crítica. O cambia o irán a menos. No sé si voy a ganar pero si gano se lo que voy a hacer. Vamos a devolverle el prestigio y llevar su marca por todo el mundo. La organización no responde a lo que es el Real Madrid. Su departamento de márketing podría multiplicarse por tres. Hace falta monetizar la relación que tiene el Madrid con miles de seguidores. Se puede hacer con las nuevas tecnologías».

Como no puede ignorar las sombras que marcan su fortuna, donde operaciones como el inflado y ruina de Terra o el saqueo de la Bolsa aprovechando la compra de Endemol son sólo detalles- hizo hincapie en la futura trasnparencia de su gestión:

«Las empresas de auditorías entrarían desde el primer día en el Real Madrid. Toda la información estaría a disposición de los socios. Nunca ganaría dinero del Real Madrid, tengo mi trabajo».

Descartó convertir al club en una sociedad anónima:

«No está contemplado convertir al Real Madrid en sociedad anónima. No es necesario. El proyecto es posible desarrollarlo sin modificar cuestiones de estatutos que son muy técnicas y llevan tiempo».


LA TUMULTUOSA BIOGRAFÍA DEL COMPAÑERO DE PUPITRE DE AZNAR

Nace el 8 de abril de 1953. Sus primeros estudios en el Colegio El Pilar casualmente le hacen coincidir en el mismo pupitre que José María Aznar, quien luego llegaría a la presidencia de Gobierno.

Es licenciado en Derecho y Económicas por la Universidad de Deusto y «master» en Administración de Empresas por el Instituto de Estudios Superiores de la Empresas (IESE) de Barcelona.

Sobrino nieto de D. Ignacio Villalonga, fundador del Banco Central, circunstancia esta que en ningún caso influyo en el hecho de ser un trabajador del citado Banco desde 1977.

En 1980, se incorporó a la consultora financiera McKinsey , donde permaneció 9 años. Tras un breve paso por el Banco de Santander, en 1989 fue nombrado director general de Fonfir, filial de la finaciera Cofir de Carlo de Benedetti y los «Albertos». El banco de negocios británico Wallace Smith le nombró su representante en Madrid. Sin embargo, al poco tiempo dejó el puesto y fichó por el despacho de abogados de Miguelin Blesa.

En junio de 1993 fue nombrado consejero delegado para España del banco de negocios Crédit Suisse-First Boston. El 7 de junio de 1996, gracias a las sugerencias de S.E , pasó a presidir Telefónica, sustituyendo al social comunista de Cándido Velázquez.

Con la llegada de Villalonga, la sociedad está estructurada en una matriz (Telefónica S.A.) y siete líneas de actividad diferenciadas, que tienen personalidad jurídica independiente: Telefónica de España, Telefónica Móviles, Telefónica Internacional, Telefónica Media, Telefónica InterContinental, Terra Networks y Telefónica Data. La empresa controla más de 30 filiales en España y otros países. Con la brillante idea de conformar un empresa lo más diversificada posible, constituyó y desarrolla un grupo de comunicación con intereses en prensa, radio y televisión. Telefónica es socio de referencia en Vía Digital, Antena 3 Tv y Onda Cero, la cual adquirió a la ONCE en 1999.

Entre los episodios más brillantes que se recuerdan de su gestión tan solo recordar dos: fichaje pintoresco de «Martin Bangemann» -el comisario europeo de telecomunicaciones que intentó fichar mientras ejercía el cargo- y las «stock options» o el generoso plan de retribución concedido a sus ejecutivos en base a opciones sobre acciones de la compañía. Está separado, tiene tres hijos.

Por razones ajenas a su voluntad, tras la ruptura de relaciones con Aznar, marchó a Miami y ahora parece retornar. No se descarta que quiera entrar en medios de comunicación.

Juan Villalonga vive desde hace tiempo en un lujoso palacio en Kensignton, uno de los barrios más exclusivos de Londres. Lo adquirió por 20 millones de euros a Lord Conrad Black, el magnate editorial de publicaciones como Daily Telegraph, implicado un escándalo de desvío de fondos.

El ex presidente de Telefónica tampoco es ajeno a los escándalos. Su biografía está salpicada de ellos desde que saltara a la fama cuando accedió en 1996 a la presidencia de la entonces mayor empresa pública del país.

El más sonado, y que finalmente le empujaría a abandonar la cúpula de la operadora en verano de 2000, fue el descubrimiento de un plan para el cobro de más de 500 millones de euros en concepto de opciones sobre acciones (stock options) para todo el equipo directivo, y del que Villalonga era el principal beneficiario. La crisis de las stock options iba más allá de un problema de ética empresarial, puesto que afectó a la propia credibilidad del Gobierno, que le había nombrado.

Y es que uno de los mayores méritos curriculares de Villalonga para acceder a la presidencia de Telefónica era su amistad desde la infancia con el presidente José María Aznar, que acababa de ganar las elecciones generales.

Desde su salida precipitada de Telefónica (y remunerada con una indemnización multimillonaria que nunca se reveló) de Telefónica, Villalonga inició un largo y dorado exilio que le llevó a México, Canadá, Estados Unidos y finalmente a Londres, desde donde atiende sus negocios y alrededor de media docena de consejos de administración de sociedades en los que participa.

Tras pasar como consejero por compañías estadounidenses como Univisión o McLeodUSA, el antiguo amigo de Aznar ha centrado sus intereses en Rusia, inmersa en un proceso de privatizaciones de sus compañías de telecomunicaciones.

A través del fondo Emergent Telecom Ventures compró en 2005 PeterStar la operadora de móviles de San Petersburgo. También fue consejero de MegaFon, la tercera compañía celular de Rusia. Además de sus actividades en Rusia preside Telnic, dedicada a la gestión de registros de Internet y consejero del banco portugués Espirito Santo.

En estos seis años, Villalonga sólo ha visitado España para sus compromisos familiares, y ha evitado expresamente cualquier acto público, salvo para solventar sus problemas con la justicia.

No le ocurre lo mismo en Reino Unido, donde tiene un amplia vida social de la mano de su esposa Adriana Abascal, ex Miss México y viuda del dueño del imperio Televisa, Emilio Azcárraga. Su último salto a la fama fue su intento de comprar el histórico club de fútbol Liverpool para convertirlo en un club moderno a imagen y semejanza del Chelsea del multimillonario ruso Roman Abramovich.

El problema judicial más grave fue la investigación abierta por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón para dilucidar si Villalonga pagó un sobreprecio por Endemol, la productora de programas de televisión como Gran Hermano y Operación Triunfo- adquirida en 2000 por el desorbitado precio de 5.000 millones de euros. Garzón archivó el caso en 2003.

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