El Real Madrid cae frente al Barça… pero con las botas puestas

El Real Madrid cae frente al Barça... pero con las botas puestas

(PD).- Han caído con las botas puestas. El Barça sufrió más de lo esperado, pero acabó derrotando a un maltrecho Real Madrid, que dio la cara, pero acabó cediendo por 2-0 y quedándose ya a doce puntos del líder.

Raúl peleó com o un león y tiró del equipo como nadie, pero poco más se puede hacer, con tantas bajas y frente a un rival tan en forma.

A pesar de que Casillas detuvo un penalti a Etoo en el 70′, el camerunés logró batir a Iker en el 83′ y Messi remató la faena en el 91′. Pese a la derrota y las circunstancias con las que llegaba a la Ciudad Condal, el equipo de Juande dio la cara y hasta tuvo dos claras ocasiones de Drenthe y Palanca.

Como escribe Luis Nieto en el diario AS, el Madrid entregó media Liga, pero puso a salvo su autoestima, un bien que reporta muy poco en el corto plazo y se espera que bastante en el largo. Volvió Casillas, volvió el orden y mantuvo el orgullo (esa vergüenza torera no se perdió ni en las tinieblas de la era Schuster). Y aún así, no bastó. El Barça dominó siempre, pero sólo a ocho minutos del final liquidó el pleito, con un remate extraño y en semifallo de Etoo. Messi completó la faena en el descuento.

El partido tuvo el despegue esperado. El oleaje batió sobre el Madrid por la orilla de Messi. El argentino se movió aquí y allá, a ratos huyendo de Ramos camino del centro, donde siempre encuentra su pierna izquierda para el disparo, y a ratos encarándolo. Pero el Madrid sobrevivió a las turbulencias con una buena política de ayudas, en la que Gago tuvo un papel principal. Siempre fue la segunda opción defensiva. Con las líneas juntas, sin cometer imprudencias ni en las pérdidas ni en los contraataques (nunca se alargó con más de tres futbolistas), el equipo de Juande mitigó mucho su sufrimiento con el paso de los minutos, después de tragarse un pase de cruzado de Messi que desactivó la mano derecha de Casillas y un disparo lejano de Henry antes del minuto 10.

En cualquier caso, Juande le ha dado un tratamiento conservador a la crisis: de éstas se sale juntando el equipo, leyendo las diagonales del rival, apelando al principio de solidaridad y renovando la confianza en los futbolistas. Lo entendieron bien los dos centrales. Cannavaro tuvo un cruce providencial y pocas equivocaciones en la primera parte y Metzelder evitó un gol seguro y salió vivo de dos encuentros con Messi. Y además volvió el mejor Casillas: atento, bien colocado, felino.

El Madrid se acorazó tan bien que el Barça acabó por sentirse incómodo, sin espacios, a ratos sin bandas. Emergió la figura de Touré, con dos slaloms que hablan bien de él pero mal del juego colectivo del equipo. Guardiola no le puso ahí para sortear obstáculos. Y mientras, el Madrid dio con la tecla buena: la banda de Alves, un lateral sobrado de ida, pero con poca vuelta. El partido estuvo ahí. Y también el lamento de no poder contar con Robben, porque Drenthe abrió bien el campo pero no tuvo luego desparapajo para encarar y desbordar. Ni siquiera cuando se encontró con la gran ocasión, un mano a mano ante Valdés que le empaquetó Raúl con un pase profundo y preciso. El holandés estrelló el regalo contra Valdés. Inmediatamente antes e inmediatamente después también anduvo cerca del gol el Madrid, con un zapatazo de izquierda de Sneijder sobrado de potencia y falto de colocación que rechazó el meta del Barça y con una volea a la estratosfera de Higuaín sin demasiado ángulo.

Y una vez que sacó esas tres manos que no cazaron al Barça, el Madrid, con Guti desaparecido para remolcarle al área blaugrana, volvió sobre sus pasos y además perdió a Sneijder, con el que Juande había arriesgado en vistas de la gravedad de la situación. Y metió a Palanca cuando junto a él andaba el único fichaje del verano, Van der Vaart. Una decisión valiente, un golpe para el holandés, una luz de esperanza para la cantera.

Menos iluminación aún encontró el Barça en los primeros minutos de la segunda mitad. Un equipo de infantería que mata muy dentro del área se vio obligado a tirar de artillería. Probó Henry desde lejos contra los puños de Casillas y también lo intentó Etoo, en una volea espectacular pero mal dirigida. Messi, el muñeco diabólico, iba a menos. La voracidad del Barça, también. La doble muralla de Juande, separada por muy pocos metros, sostenía al Madrid sin agobios.

Y en estas andaba el partido cuando Medina Cantalejo corrió en auxilio del Barça. Márquez, que ya tenía una cartulina amarilla, llegó demasiado tarde a una disputa con Raúl y se ganó la segunda. Al colegiado le pudo el ambiente y perdonó al mexicano, pero no a Salgado dos minutos después (68′), al interpretar que cometió penalti sobre Busquets cuando el canterano iniciaba el desmarque. Otra vez el Madrid en manos de Casillas. Otra vez en las mejores manos. Porque el meta detuvo el lanzamiento durísimo de Etoo y otro del propio camerunés un minuto después. Y el rechace que cogió Messi en el mismo lance. Vuelve a entrar en el traje de superhéroe.

Para entonces Juande iba abrigando más al equipo. Javi García por Guti (no quiso saludarle en su despedida). Van der Vaart por Higuaín. Dos cambios y dos mensajes: el Madrid empezaba a verle demasiadas ventajas al empate. Y, sin embargo, se encontró con la mejor ocasión de la segunda parte. A Palanca, que ya había desbordado con su entusiasmo juvenil a Abidal en dos ocasiones, le llevó una pared hasta las barbas de Valdés, sin oposición, pero también sin demasiado ángulo. El portero se le hizo demasiado grande. Pero merece la pena insistir en él. Hasta que entró el Madrid sólo tenía un ala y con él tuvo dos.

El Madrid no dio en la diana y lo pagó. Porque en un córner botado desde la derecha, Puyol emergió sobre la zaga blanca para poner la pelota en el corazón del área pequeña y allí Etoo, en posición incómoda y con el muslo, superó a Casillas. Los blancos bajaron los brazos, a mayor gloria de Messi, y en el descuento entregaron el partido y gran parte de la Liga. El remedio ha llegado demasiado tarde.

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