La «presidencia YouTube» de Obama

La «presidencia YouTube» de Obama

(PD).- En cuestión de escasos minutos después de la investidura formal de Barack Obama como el presidente número 44 de Estados Unidos, la página de internet de la Casa Blanca -www.whitehouse.gov- cambiaba de aspecto, contenidos y objetivos.

Como explica con maestría Pedro Rodríguez en ABC, todo ese derroche audiovisual, con su propio blog y sofisticados planteamientos visuales, sirvió como preámbulo de la estrategia de comunicación política adoptada por la Administración Obama, en su deseo de trasplantar a Washington todos sus éxitos digitales logrados durante la campaña presidencial.

Sin los contactos electorales
Durante sus dos primeras semanas en acción, este estilo mediático se ha ganado ya el sobrenombre de la «presidencia YouTube».

Con un percibido deseo de intentar «puentear» a los medios tradicionales de comunicación con ayuda de populares foros de internet.

Esfuerzos «on line» que se han traducido, por ejemplo, en grabar en vídeo el hasta ahora discurso radiofónico presidencial de todos los sábados y distribuirlo a través del portal YouTube para consumo de todo el mundo, sobrepasando el millón de descargas -visionado-.

Con todo, esta elaborada estrategia digital de la nueva Casa Blanca, obsesionada con hacerse escuchar a través de Facebook, Twitter o mensajes sms, se ha topado con la contrariedad de no poder utilizar la ya legendaria y rentable lista con trece millones de contactos personales acumulada por Barack Obama durante su campaña presidencial.

Ya que las leyes de Estados Unidos impiden transplantar a la esfera gubernamental información lograda en primer lugar con fines electorales.

Limitación que explica en parte porqué el nuevo presidente quiere transformar su formidable maquinaria electoral en una especie de «lobby» permanente a la sombra del Partido Demócrata y al margen de ese tipo de limitaciones.

Tecnológicamente, este nuevo énfasis digital también choca con la infraestructura y las restricciones de seguridad de la Casa Blanca.

Nada más tomar posesión, el equipo de Obama se quejaba en las páginas del «Washington Post» de que el epicentro del gobierno de Estados Unidos vivía sumido en una oscura antigüedad tecnológica y bajo la rígida prohibición de utilizar cuentas de correo electrónico no oficiales.

En un lenguaje muy gráfico para generaciones jóvenes, el portavoz Bill Burton explicaba la traumática experiencia era «como pasar de una Xbox último modelo a una vieja consola de Atari».

Por un mundo educado
Macon Phillips, director de «new media» de la Administración Obama, como no podría ser de otra forma ha justificado esta nueva forma de hacer las cosas a través del blog de la Casa Blanca:

«Los americanos están deseosos de información sobre la situación de la economía, sobre la seguridad nacional y sobre toda clase de cuestiones. Por eso, esta página va a presentar contenido puntual y en profundidad destinado a mantener a todo el mundo actualizado y educado».

Con insistencia en que whitehouse.gov «es solamente el comienzo de los esfuerzos del nuevo gobierno para expandir y prefundir nuestro compromiso «on line»» en un país donde un 55 por ciento de los hogares disponen de conexión a internet de alta velocidad.

Ese tipo de explicaciones no han sido exactamente bien recibidas por la profesión periodística en Washington, con evidentes recelos sobre la forma en que la Casa Blanca quiere empezar a vender su propio e interesado punto de vista.

Según ha reprochado estos días Bill Kovach, presidente del Comité de Periodistas Preocupados, «están empezando a crear su propio periodismo, su propia descripción de los eventos de cada día pero sin una voz independiente haciendo esa descripción».

La Administración Obama, por su parte, ya tiene asumido que todo el reprochado favoritismo o beneplácito pasajero de la Prensa tradicional se va a terminar bastante pronto, tal y como ocurrió con el precedente más cercano para los demócratas del gobierno de Bill Clinton.

De ahí, los afanes de esta nueva Casa Blanca por buscar otros canales alternativos para continuar con su exitosa narrativa política.

VIA ABC

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