¿A PRISA se le ha acabado la paciencia con ZP?

¿A PRISA se le ha acabado la paciencia con ZP?

(PD).- ¿A qué juega PRISA? La crisis arrecia, el paro se dispara y las deudas del grupo Polanco pesan como una losa. ¿Ha llegado la hora de plantarle cara a ZP y recordarle sus coqueteos con los brujos visitadores? Parecía que el escándalo de espionaje en el PP madrileño serviría para templar los ánimos. Pero era una tregua. Gabilondo en el informativo de Cuatro y El País en su editorial disparan contra Solbes y Sebastián. ¿La cadena SER? Todavía sale rentable estar a favor de Zapatero en las ondas.

Se comportan como alma despechada, a pesar de haberse beneficiado como ninguno de los favores del PSOE. Primero fue Cuatro, heredera de Canal+, cuya licencia fue concedida entre fuertes polémicas por su dudosa legalidad. Luego una ley ad hoc para que PRISA mantuviera los postes de emisión de la antigua Antena 3 Radio malgastados por la SER.

Pero ni con ésas. Zapatero es un hombre agradecido y, como tal, liquidó cuentas con PRISA por los favores realizados durante los días previos a las elecciones de 2004. Se las veían felices Cebrián y la familia Polanco con el nuevo y voluble presidente; pero éste tenía otros planes. Con la ayuda del por entonces secretario de Estado de Comunicación, Miguel Barroso, ideó la creación de su propio imperio mediático.

Barroso encontró en Roures al hombre adecuado gracias a la ayuda de su antiguo amigo José Miguel Contreras. Ya sólo faltaba que el presidente moviera ficha. Zapatero concedió otra licencia de televisión analógica al productor catalán para que montase La Sexta y, a continuación, movió los hilos necesarios para crear su periódico «a la izquierda de El País». Fue entonces cuando abrió la Caja de Pandora.

Roures sabía que la mejor forma de posicionarse en televisión -aunque no la más rentable- está en el fútbol y la primera medida fue la adquisición de los derechos del Mundial de Alemania de 2006. Pero al ser incapaz de trasmitir a toda España se tuvo que conformar con compartir estos derechos con Cuatro. Estas primeras hostilidades se verían acrecentadas cuando el catalán puso sus ojos en la Liga.

Guerra del Fútbol

Poco a poco, el productor se ha hecho con los derechos de los equipos de Primera y Segunda división para escarnio de PRISA. La compra del montante de Sogecable ha pesado como una losa en la economía del grupo y Cebrián sabe que a la plataforma digital sólo la mantenía el fútbol. Las consecuencias están llegando ahora: Digital+ en venta y una deuda de 5.000 millones. Para colmo, la Justicia se ha puesto del lado de La Sexta acabando con la Guerra del Fútbol y la contraprogramación agresiva.

Ante esta disyuntiva, a la familia Polanco no le ha quedado más remedio que defenderse con pellizcos. Derrotado donde más duele -en el plano mediático-, PRISA ha iniciado campaña contra Zapatero. Ni siquiera el caso de espionaje en la Comunidad de Madrid ha ayudado a cicatrizar las ayudas.

El País abría la veda este miércoles con una crítica mojigata al plan de inversión municipal impulsado para hacer frente al aumento del paro que amenaza ya con los cuatro millones antes de 2010. En su editorial, el diario de PRISA criticaba que «el Gobierno se aferra a una sola tabla de salvación: que las casi 32.000 obras públicas del plan de inversiones municipalizadas empezarán a crear los 300.000 empleos prometidos. De nuevo, agobiado por unas estadísticas pésimas, el equipo económico se escuda detrás del voluntarismo y augura que en dos meses empezará a generarse empleo».

Lo malo es que esas predicciones no están fundadas. Aunque las inversiones a través de los municipios estén bien concebidas, están huérfanas de gestión. Carecen de coordinación, seguimiento y análisis de rentabilidad en relación con el gasto aplicado. El Gobierno necesita disponer de un plan B; y si está ya pensando en uno, apretar el acelerador.

Pero la verdadera puñalada estaba por llegar. Fue Gabilondo, en su diatriba diaria ante las cámaras de Cuatro, quien se lanzaba a la yugular de Zapatero a raíz de las disputas que mantienen Blanco y Sebastián; es decir, PSOE y Gobierno:

En pleno aturdimiento por los fortísimos datos del paro, soplan vientos de fronda contra los bancos. El malestar que se percibía en la calle, y que hemos comentado en varias ocasiones, dio ayer un salto cualitativo con la sorprendente afirmación de un ministro, Miguel Sebastián: «se está acabando la paciencia del Gobierno con los bancos», dijo en Antena 3.

fue por libre y Blanco ha sido el encargado de poner orden. Chocante. Blanco, que no pertenece al Gobierno, desmiente a un miembro del Gobierno sobre lo que piensa el Gobierno. Muy ameno todo, pero ya vale. Los ciudadanos no pueden necesitar traductores para entender lo que les afecta. Necesitan información. Y llegados a este punto, tienen derecho a exigirla.

Y concluía el periodista de Cuatro:

¿Es cierto, como dice el economista Salas i Martí, que la ruina de las inmobiliarias les ha dejado colgados 300.000 millones de euros?. ¿No lo es?. ¿No tienen nada que responder a las cámaras de comercio, que les acusan de cortar los créditos de forma indiscriminada?. ¿No es conveniente para sus propios intereses abandonar la torre de marfil y explicarse ante la sociedad?. Y zapatero, ¿no percibe el destrozo que provoca tanta cacofonía, con Sebastián y Blanco actuando como portavoces del Gobierno, cuando no lo son ni uno ni otro?.

Un día después, El País mantenía con la estrategia de desgaste en su editorial:

En pleno hundimiento del empleo, con muchas empresas estranguladas por la falta de liquidez, sobran los debates necesarios e impertinentes y están de más las declaraciones sobre si el Gobierno pierde o no la paciencia con la banca, como dice el ministro de Industria, Miguel Sebastián. Lo imprescindible es que, con las cautelas necesarias para defender sus balances, bancos y cajas restablezcan el crédito para las empresas viables y saber qué es lo que está dispuesto a hacer el Gobierno para que esto suceda.

El cruce de estocadas entre las trivialidades metafísicas de la AEB con las impaciencias del ministro sólo demuestran el desorden de la política económica, huérfana de dirección política y de autoridad indiscutida. Esta crisis necesita, además de ideas, una capacidad de gestión que hasta ahora brilla por su ausencia.

El Grupo PRISA ya no se molesta en disimular. Su imperio se desmorona en favor de los amigos del presidente y se ha cansado de aguantar. Polanco, descanse en paz, nunca soportó a Zapatero pero siempre le consideró mejor que la alternativa. Ahora, sus herederos se hacen las mismas preguntas pero plantean otras alternativas.

PRISA se ha desmarcado del Gobierno para acercarse a posturas más ‘centristas’, incluso las que se encuentra en las filas del partido de la oposición. Sólo falta la SER; claro que aún es rentable apoyar a Zapatero en la radio.

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