María Antonia agradece a Otegui «su esfuerzo por conseguir la paz» mientras acusa a Rosa Díez de amarillista, derechista y resentida

(PD).- «Las encuestas publicadas ayer por el CIS no dan a UPyD ni un 4% de los votos. ¿Qué conclusión sacas de este dato?», preguntan a María Antonia Iglesias. La periodista: «Creo que la causa sería que Rosa Diez, con todos mis respetos, es «demasiado» conocida en Euskadi y sus fórmulas política mezcla de amarillismo, derechismo y resentimiento no consiguen engañar a los vascos. La gente de derechas para la copia prefiere votar al original, que es el PP. Debería aprender la lección y sacar consecuencias«. Para Otegui, en cambio, «respeto y agradecimiento».

María Antonia Iglesias ha acudido a elpais.com a vender su nuevo libro, Memoria de Euskadi. La periodista no ha ocultado su apuesta por un Gobierno entre PSE y PNV: «No soy partidaria de un pacto entre el PSE y el PP porque soy una conocida y ferviente defensora de las fórmula de entendimiento y cohabitación para que la política vasca sirva realmente a los ciudadanos de ese territorio y en conjunto al estado español. Esa fórmula de cohabitación con Ardanza de Lehendakari y Ramón Jauregui de vicelehendakari proporcionaron a Euskadi 11 años de estabilidad política. Un pacto PSE-PP significaría, sin duda, una ruptura de esa cohabitación que yo deseo y en la que siempre he creído. Porque, aunque el PSOE lo niega, se produciría, inevitablemente, un ajuste de cuentas con el nacionalismo peligroso e indeseable. Pero reconozco que ese gobierno de cohabitación entre PNV y PSE es muy difícil porque Ibarrtexe no lo aceptaría y en el PSE hay todavía muchas heridas abiertas«.

Y han preguntado a María Antonia Iglesias: «¿Estaba Mayor Oreja tras la chapucera conspiración contra Rajoy que acabó con la, llamémosla ‘extraña’ dimisión de María San Gil? ¿Hay dos PP en el País Vasco (Los de la línea oficial con Basagoiti y la de los dinosaurio con Iturgaiz y Mayor Oreja)?»

«Es imposible afirmar sin pruebas que Mayor Oreja hubiera instigado una conspiración contra Mariano Rajoy. Sin embargo, los indicios y los testimonios de los propios dirigentes populares afirman que efectivamente Mayor Oreja aprovechó una crisis del PP vasco, tras su fracaso personal en Euskadi, para minar la autoridad de Rajoy, ya de por sí bastante débil. Pero para mí lo más triste y sorprendente es el destrozo que el icono de María San Gil se hizo así misma con una valoración de su liderazgo rallando en la megalomanía y la autoestima más disparatada. A través de personas interpuestas, ella me ha negado que sea cierto el durísmo testimonio que aporta respecto a su compartamiento el portavoz del grupo popular Leopoldo Barreda en el libro, pero no ha desmentido nada publicamente y pienso que para la opinión de las gentes el que calla otorga. Pienso que ahora el PP ganador que representa Basagoiti no tiene más enemigo que el difícil reto de demostrar que él merece ser el líder del PP vasco, y eso sólo lo dirán las urnas».

Diferente tono utiliza en su mensaje de despedida al hablar de Batasuna y Otegui:

«Es verdad que no están todos y yo lo lamento profundamente porque es ,sin duda, una carencia de este libro. Pero la ausencia de Batasuna, pese a mis numerosos intentos para lograr su participación en este libro sólo pone en evidencia su falta de libertad de forma personal y porque les respeto y agradezco sinceramente su esfuerzo por conseguir la paz lamento muy de verás, la ausencia de Arnaldo Otegui. Confió en que algún día podrá salir, querrá salir, de su silencio que yo quiero interpretar preñado de esperanza».

Otra pregunta, sobre la propia pregunta: «Hola María Antonia. Te considero una periodista inteligente y valiente, de las que dignifican la profesión. Por eso me gustaría preguntarte qué fue lo que te llevó a aceptar la participación en un programa de televisión nefasto como «La Noria»; ¿no crees que te conduce peligrosamente al desprestigio

«Yo siempre me he movido por motivos únicamente profesionales, y aunque respeto tu opinión, creo que La Noria es una plataforma de influencia muy importante. En cualquier caso, los juicios de valor de los programas de televisión se pueden o no compartir. No se me ocurre que argumento puedes manejar para calificar a un programa como La Noria, de corte evidentemente populista de nefasto. Debe ser que no te paras a observar los programas con los que la extrema derecha emite mensaje desestabilizadores y amarillos que sí que son nefastos. De todos modos y con toda la humildad creo que a estas altura de mi vida tengo una trayectoria profesional acreditada y que por lo tanto, es difícil que pueda afectar a mi conseguido prestigio, sobre el cual sería indecoroso que yo me pronunciara».

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