El Madrid arrolla al Maccabi y despeja el camino de la clasificación

El Madrid arrolla al Maccabi y despeja el camino de la clasificación


(PD).- El Real Madrid dio un paso de gigante para meterse en los cuartos de final de la Euroliga tras arrollar al Maccabi (98-79). Louis Bullock y Sergio Llull volvieron a ser los protagonistas de la máquina blanca.

Dos triples consecutivos de Sergio Llull, otro del croata Marko Tomas y una canasta más del base menorquín tumbaron al equipo israelí con la contundencia en el resultado que los blancos buscaban con vistas al desenlace final de este grupo y el reparto de puestos en la eliminatoria de clasificación para la Final entre Cuatro de Berlín.

El puertorriqueño Carlos Arroyo y Bullock capitalizaron la toma de contacto de un nuevo clásico del baloncesto continental entre los blancos de Vistalegre y el sempiterno buque insignia de la canasta israelí. Vital para ambos. Trascendente siempre. Y acuciante a partes iguales porque el Madrid jugaba en casa y el Maccabi necesitaba levantar cabeza después de ceder en la cancha del Barcelona por veinte puntos (83-63).

Ellos abrieron el fuego y ellos asumieron el mando de un partido con sabor. Luego, con el paso de los minutos, hombres como Eliyahu Lior Eliyahu y Felipe Reyes entraron en el ojo del huracán. Pero el Maccabi no aguantó el arreón del tercer cuarto, de nuevo con Bullock derrochando clase en colaboración con Alex Mumbrú.

Aún queda mucho por delante, pero el conjunto de Joan Plaza dejó medio pasaporte para las eliminatorias de cuartos resuelto. Para conseguirlo era vital superar al Maccabi porque ahora afronta las tres jornadas restantes para el final de esta ronda, en principio, sin mayores agobios. Visitar al Barcelona y al conjunto hebreo con los deberes hechos en casa significa abrir puertas en la Euroliga.

Además, la diferencia de puntos era otro factor que el Madrid contemplaba con mucho interés. Este grupo está llamado, salvo cambio de rumbo radical, a distribuir billetes para las eliminatorias entre tres equipos muy igualados porque ni Barca, ni Madrid ni Maccabi son fáciles en casa y tampoco representan al prototipo de invitado timorato.

Los madrileños tomaron buena nota de los apuros por los que pasaron en la cancha del Alba Berlín y del daño que el cuadro macabeo supuso para sus intereses la temporada pasada. El Maccabi le estropeó la clasificación para las eliminatorias la pasada campaña cuando ya las rozaba. Hubiera sido un pecado tropezar de nuevo en la misma piedra a unos días de recibir al Tau en la ACB y a una semana de enfrentarse de nuevo al Barcelona en la Copa del Rey.

Y el Maccabi no suele arrugarse. Mucho menos en un choque con el sabor típico de la Copa de Europa. Contra el Madrid. Los dos equipos se midieron con cautela y respeto mientras Bullock y Arroyo disputaban una especie de duelo personal en el primer cuarto que sostuvo el envite hasta la aparición de Eliyahu y la paulatina entrada en acción de hombres con cosas que decir.

Eliyahu anotó ocho puntos sin fallo en menos de cuatro minutos. Bullock había transformado once en doce. Pero la contienda abarcaba muchos más frentes menos evidentes. La pelea defensiva que mantuvieron desde las pizarras Joan Plaza y Pinhas Gershon, por ejemplo, involucró la voluntad de uno y otro colectivo al completo.

Hasta que el norteamericano y Alex Mumbrú dinamitaron el ten con ten

Bullock y Alex Mumbrú dieron el puñetazo sobre la mesa al unísono. El tercer cuarto del norteamericano y del internacional español penetró en la línea de flotación israelí. Bullock consiguió diez puntos y Mumbrú ocho. Un total de dieciocho que transformaron el impredecible 42-36 del descanso (con triple del belga Axel Hervelle casi sobre la bocina) en un 70-61 a falta del último periodo. Antes, el Madrid había superado los diez tantos de diferencia unas cuantas ocasiones.

El Maccabi acusó el golpe. Y el Madrid prolongó la intensidad y la excelsa noche de Bullock, que destacó arropado por un bloque que supo a lo que jugó, que pudo con la inspirada pizarra de Gerhson y la calidad de los israelíes, actuales subcampeones de la competición. Dos triples seguidos de Sergio Llull (85-73 m.37), otro de Tomas y una canasta de regalo del director de juego acabaron con una noche de vital importancia para las aspiraciones continentales del Madrid, que cada vez saca más cosas de la chistera.

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