Pablo Feijoo pone el dedo en la llaga del rugby español

(PD).- Pablo Feijoo, el capitán de la selección española y actualmente el mejor jugador del rugby nacional, ese que juega con una velocidad más que el resto, tanto física como mental, ha puesto el ‘dedo en la llaga’ del rugby español durante la presentación del partido ante Georgia al afirmar que «la gran diferencia de juego que tienen nuestros rivales, debemos ser capaces de pensar igual de rápido que ellos, incluso más».

Feijoo, medio melé del CRC Madrid, reconoció que la selección se llevó un ‘palo’ importante tras la derrota de hace tres semanas ante Rumanía. «El equipo creía que podía ganar a Rumanía, pero no salió el partido que esperábamos. Nos faltó capacidad de reacción y de anticipación, eso es lo que hay que trabajar. Hubo una gran decepción en el vestuario, como entre los aficionados y los que nos apoyan. Pero hemos hecho borrón y cuanta nueva. Es cierto que es difícil luchar con países de este nivel, pero vamos a seguir al pie del cañón, luchar por todos e intentar dar la talla».

El veterano jugador donostiarra, que cree que el empate que logró Portugal en Georgia puede «perjudicar a España, porque veo a Rusia y Georgia como claros aspirantes a los dos primeros puestos, por lo que si nuestros rivales directos puntuan…», destacó que la mayor diferencia con estos rivales es «el ritmo de juego. Ellos toman las decisiones en apenas medio segundo y nosotros somos un poco más lento. Es cierto que hemos mejorado en los últimos años, igual un cuarto de segundo, pero tenemos que mejorar más, pensar más rápido, porque tenemos el handicap del físico», apuntó, aclarando que entre el rugby de España y el internacional «hay un salto enorme».

Por último, Feijoo habló sobre su compenetración con Jeremías Palumbo, el nuevo apertura del equipo nacional, tras haber pasado por ese puesto varios jugadores en los últimos partidos, como Riu, Gratton, Olivares y Perico Martín. «Estoy muy contento con él, es fuerte, dinámico y con una gran patada a palos. Es cierto que me costó acostumbrarme a él, porque cada uno tiene sus distancias y su forma de jugar. Además, el otro día fue su primer partido y eso siempre es duro. Hay que darle una segunda oportunidad. De hecho, cuando me he enfrentado a él, casi ha ganado él solo los partidos».

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