Periodismo español: El día de los hipócritas

Periodismo español: El día de los hipócritas

(PD).- Gran titular y alharaca de las ocasiones más especiales en los informativos del lunes de una televisión cercana al Gobierno socialista. Trompetas y clarines, pausas trascendentales, tensión informativa, para anunciar… que mañana, hoy, es el gran día para el PP puesto que, ¡atención! paralicen el país, contengan la respiración, prepárense para la conmoción, declara Camps.

El anuncio del fin del mundo, o, simplemente, de la disolución y desaparición del PP, no habría merecido un tono más intenso y apocalíptico. Lo que ilustra muy bien las más interesantes dimensiones del asunto Camps.

Como afirma Edurne Uriarte en ABC, la que se refiere a la capacidad del periodismo para redimensionar historias, y, sobre todo, la que concierne a uno los exhibicionismos más hipócritas de la clase política y periodística de los últimos tiempos.

Los unos, desde la izquierda, para cobrarse a toda costa la gran pieza política que persiguen desde hace tiempo, Camps, la única que realmente les merece la pena de todo el intenso trabajo realizado por Garzón y los policías de Rubalcaba. Los otros, desde la derecha, por miedo a que se les pueda acusar de melifluos o de connivencia con la corrupción.

Volcados todos en convertir en escándalo regalos de un importe muy parecido a los que con toda seguridad han recibido la mayoría de los altos cargos políticos y los periodistas de cierto nivel a lo largo de su vida profesional.

En forma de trajes, de viajes, de vacaciones, de objetos valiosos. Y por los que Camps es un presunto corrupto y los demás, acusadores.

Si Camps no es exonerado en esta causa, lo más probable, habrá que cambiar la definición de corrupción en nuestro país y llevar ante los jueces a todos los receptores de regalos.

Empezando por Zapatero y las anchoas de Revilla. Los tribunales de justicia se van a poner a estallar. Con los acusadores de Camps, en primer lugar.

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