Telemadrid y las barbas de RTVE

Telemadrid y las barbas de RTVE

(PD).- Dicen que cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar… Es curioso ver cómo Televisión Española está ya con el jabón en la cara, a punto de que le corten los bigotes de la publicidad y el resto de televisiones públicas, es decir, las autonómicas, siguen esperando a saber si la medida va o no con ellas.

Que Zapatero no lo haya aclarado todavía no es ninguna novedad. Es decir, el titular está lanzado, ahora la opinión pública y los medios especularán, los accionistas autonómicos respirarán y mientras tanto se gana tiempo para ver si la solución llega sola y el texto de la noticia no lo tiene que escribir el Gobierno central.

Siendo benévolos, a lo mejor es que el Gobierno sólo quiere darle un toque de misterio al apagón analógico y en unas semanas vuelve a hacer otro anuncio público diciendo que se van a dar ayudas para fomentar los contenidos publicitarios regionales y locales para que se alíen con los objetivos de las televisiones autonómicas, y así darle un nuevo sentido a la comunicación regional y próxima… Todo puede ser, aunque no parece lo más probable.

Si tenemos en cuenta que las arcas públicas nacionales y autonómicas están bajo mínimos y que las autonómicas llevan muchos años sin que les cuadre el debe y el haber no hay que ser muy lúcido para saber que sólo caben dos escenarios posibles para las autonómicas: liquidación por cierre o reconversión hacia un nuevo modelo.

Actualmente las televisiones públicas tienen sobredimensionadas sus plantillas y soportan estructuras arcaicas que comienzan a tambalearse con la llegada de la era digital y el descenso de la publicidad. En esta situación es paradójico ver el ejemplo de los sindicatos de Telemadrid, que han convocado paros parciales hasta el Día del Juicio Final.

Siguen con su rutina de huelgas en contra de la modernización, de la adaptación, de la reconversión y del futuro que les hará subsistir en este cambio. Se empeñan en apuntalar su televisión aunque sea teñida de negro, o de desgaste o de credibilidad cero.

Después de esta batalla puede que por lo que luchan ya no tenga ni sentido porque su televisión ha dejado de tener valor. En vez de preocuparse por encontrar soluciones reales a una situación compleja que les permita sobrevivir prefieren mantenerse unidos en la inmolación.

Los telespectadores quieren ver televisión, poco les importa las cuestiones internas de la caja tonta, sea cual sea su accionista mayoritario. Quieren ver por lo que están pagando con sus impuestos. Y si dejan de ver se cansarán y dejarán de ver.

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