¿Los periodistas no crean valor?

¿Los periodistas no crean valor?

(PD).- En un momento en que el sector de los medios se ha visto afectado como pocos por la crisis, Robert G. Picard defiende que los periodistas «merecen cobrar poco». En un interesante artículo para The Christian Science Monitor, defiende esta tesis ya que «los salarios son una remuneración por la creación de valor. Y los periodistas, sencillamente, no están creando mucho en los últimos tiempos».

En dicho artículo, que recoge íntegro Soitu, se pregunta por la procedencia de dicho valor y establece dos distinciones: el intrínseco y el instrumental.

El intrínseco engloba aquellas cosas que son buenas en y por sí mismas, como la belleza, la verdad y la armonía. El valor instrumental corresponde a las cosas que facilitan la acción y allanan el camino hacia el éxito, como la conciencia, el compromiso y el entendimiento.

Picard asegura que el periodismo «produce únicamente valor instrumental» y que «debemos centrarnos en los beneficios que proporciona».

El periodismo aporta a los consumidores beneficios funcionales, emocionales y de autoafirmación. Entre los beneficios funcionales, se considera que proporciona información e ideas útiles; entre los emocionales, un sentimiento de pertenencia y de comunidad, reafirmación y seguridad, incluso de evasión; y los de autoafirmación se generan cuando los individuos se identifican con las perspectivas y opiniones de la publicación, o cuando se les otorga el poder de expresar sus propias ideas.

Explica que, antes, la escasez de proveedores «aumentaba el valor económico del contenido», atractivo que ha perdido ahora porque «la variedad de fuentes de información es mucho menor».

Además, añade que a los anunciantes «no les importa el periodismo», sino el público que capta. Por tanto, «la verdadera medida del valor periodístico es el de su servicio a los lectores». Así, destaca que los resultados económicos «no han sido hasta ahora una prioridad para los periodistas» y «eso tiene que cambiar».

Está claro que los periodistas no quieren entrar en el mercado laboral contemporáneo, y mucho menos en el mercado de la información, altamente competitivo. La mayoría están convencidos de que lo que hacen es intrínsecamente bueno y que deberían ser recompensados por ello incluso aunque no produzca beneficios.

Se puede evitar que desaparezca el negocio periodístico, pero sólo si los periodistas se comprometen a crear verdadero valor para el público y se involucran más en fijar el rumbo de los medios de comunicación para los que trabajan.

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