Al menos 46 periodistas han muerto realizando su trabajo en lo que va de 2009

Durante 2009, al menos 46 periodistas han muerto mientras realizaban su trabajo en 21 países, de los cuales Sri Lanka, Somalia y México están considerados los lugares más peligrosos para los medios. Así lo ha declarado el International News Safety Institute (INSI), organismo con sede en Bruselas, que rastrea los asesinatos y muertes de periodistas, además de sus ayudantes en todo el mundo.

Hasta finales de julio, seis periodistas somalíes de medios de comunicación locales y extranjeros han sido asesinados, mientras que otros dos, que fueron secuestrados en el 2008, siguen cautivos once meses después, asegura en datos el INSI.

«Pero la situación en México está causando una preocupación grave, con al menos tres muertes confirmadas y tres más bajo investigación», afirma la organización, a la que respaldan importantes medios y organismos profesionales de todo el mundo.

Junto a estos países, otro de los enclaves más peligrosos es Sri Lanka, donde un grupo de medios clave ha informado de que 34 periodistas y trabajadores de medios han sido asesinados desde que el actual gobierno llegase al poder en el 2004. Además, tres periodistas murieron en Pakistán, Irak y Filipinas. El organismo no ha dudado en citar a Periodistas por la Democracia en Sri Lanka al asegurar que, además de los 34 muertos, diez periodistas han sido secuestrados en el mismo período y que más de 50 se han exiliado, temiendo ser perseguidos.

Hasta el final del año pasado, 252 periodistas y ayudantes han sido asesinados en el país desde la invasión del 2003. En los primeros siete meses del año pasado, han fallecido un total de once.

En total, al menos 46 hasta el 31 de julio, entre ellos cámaras y fotógrafos. Una cifra que contrasta con los 109 fallecidos en 36 países en todo el 2008. ISNI tiene en cuenta las muertes por accidente que se producen cuando se está trabajando.

Por su parte, estos datos parecen encontrar su lado menos negativo en la tasa de fallecidos en Irak, anteriormente elevada, y que ha disminuido rápidamente. Un descenso tremendamente alentador para el organismo y que viene provocado en gran medida por el retroceso relativo de la violencia en el país.

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