Partidarios de Chávez atacan los estudios de una televisión opositora

La sede en Caracas de la cadena de televisión venezolana Globovisión ha sido atacada con bombas lacrimógenas por un grupo identificado con el oficialismo, en un episodio que agrava la tensión entre el Gobierno de Hugo Chávez y los medios de comunicación. El presidente había amenazado anteriormente con cerrar este canal de noticias por practicar «terrorismo mediático».

El Gobierno del Gorila Rojo ha endurecido en la última semana la batalla contra los medios de comunicación opositores. El sábado cerró 34 emisoras de radio que han pasado a ser propiedad del Estado. Otras 250 emisoras -40 televisiones regionales y 210 estaciones de radio han sido amenazadas con el cierre por «tratar de lavarle el cerebro al pueblo venezolano».

Asimismo, Caracas prepara un proyecto de ley de delitos mediáticos que incluye penas de hasta cuatro años de cárcel por divulgar noticias contra el Estado.

El asalto, que ha dejado dos heridos, se registró cerca de las 13.00 horas (18.30 en España) y fue perpetrado por el grupo «chavista» Unión Patriótica Venezolana (UPV) con su dirigente, Lina Ron, al frente según denunció el personal de la emisora apoyado con imágenes de vídeo. Los empleados de seguridad de la cadena han denunciado que los asaltantes portaban armas de fuego.

El ministro del Interior, Tarek El Aissami, condenó la acción «delictiva» y aseveró que los responsables serán llevados ante la justicia porque el Gobierno «no acepta que la violencia sea el instrumento para dirimir nuestras diferencias».

Además, la Fiscalía ha anunciado la apertura de una investigación para aclarar el ataque. Las autoridades pedirán los vídeos de las cámaras de seguridad de la cadena, según informa el diario El Nacional.

Un trabajador de Globovisión resultó herido por quemaduras así como una agente de policía por un golpe con un «objeto contundente», según precisó uno de sus compañeros uniformados en declaraciones a la cadena.

La sede de Globovisión está protegida, además de por su propia seguridad privada, por policías las las 24 horas por orden de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como parte de las medidas para garantizar la seguridad de los trabajadores de la cadena. El director general de Globovisión, Alberto Federico Ravell, responsabilizó al presidente de la República Hugo Chávez Frías por lo ocurrido.

«Si el Gobierno lo que quiere es asesinarnos, acabar con nosotros, hágalo de una vez», declaró Ravell a los periodistas desde la sede del diario caraqueño «El Nacional».

Globovisión se enfrenta al menos a cinco expedientes administrativos por parte del ente rector de las telecomunicaciones Conatel, dos de los cuales podrían acarrearle la inmediata revocación del permiso de transmisión. A pesar de que Globovisión sólo transmite su señal en abierto en dos ciudades del país -Caracas y Valencia-, Chávez afirma que «envenena» y «enferma» a la clase media venezolana a través de sus constantes críticas al Gobierno. Bajo ese argumento, el mandatario ha pedido a sus ministros y a los magistrados y fiscales de los poderes judicial y ciudadano que actúen contra esta emisora o que «que renuncien» si no lo hacen.

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