Kaká tira del carro y Sneijder se reivindica y el Real Madrid gana con la gorra

Kaká tira del carro y Sneijder se reivindica y el Real Madrid gana con la gorra

Los goles de Benzema, al aprovechar un mal despeje de Bravo, y Sneijder, con un impresionante lanzamiento de falta que no celebró, dieron el triunfo a un buen Real Madrid (0-2). La Real Sociedad dio la cara en su Centenario. Xabi Alonso fue ovacionado en su regreso.

Un partido de Centenario es una fiesta y también un resumen de lo mejor y más emotivo de todo ese tiempo para el celebrante: felicidades por cómo lo montaste, Real. El de anoche cumplió con ambas obligaciones. Fue festivo de principio a fin y para el Madrid resultó el envite exigente de siempre en Donosti.

Para ganar tuvo que arremangarse ante un rival técnicamente inferior, como es natural, que puso sobre el tapete sus virtudes de atención, pelea y orgullo que cuando logró combinarlas con calidad extra le dieron títulos gordos.

Ganó el Madrid con dos goles (casi) a balón parado. El primero de Benzema aprovechando un rechace corto de Bravo a falta-chutazo de Cristiano Ronaldo, y el segundo, por un tiro libre a lo Beckham de Sneijder, al que le costó celebrarlo: el chico lee los periódicos y sabe que su futuro en el equipo no está demasiado claro.

LA CLASE DEL REAL MADRID

Tiene tanta clase este equipo que puede jugar a muchas cosas, aunque de momento la salida por sorpresa sale subrayada con mayúsculas en la libreta de Pellegrini. Ahí figuran la verticalidad de Cristiano por la izquierda, el primer toque de Kaká y la amenaza latente de Benzema, que se acerca a la jugada por las bandas y derrocha potencia como su ídolo Ronaldo Nazario. Y para las segundas partes quedan Higuaín y Robben, locos por demostrar su valía.

Hay piernas rápidas en el Madrid y mucha fe en la Real, ansiosa por volver al sitio que le corresponde por historia y afición. Los jugadores de Martín Lasarte agradaron a su gente, con el colombiano Jonathan Estrada y Zurutuza como mejores elementos. Pusieron intensidad, conscientes de la relevancia de la cita, mucho esfuerzo y concentración. Incluso pudieron adelantarse si Agirretxe hubiera acertado con un cabezazo sin oposición en el área pequeña.
Drenthe y la ovación a Alonso

Salió algo dormido el Madrid y tardó en ponerse en acción. Pellegrini optó por Guti en lugar de Lassana y volvió a confiar los laterales a Torres y Drenthe, sin duda el flanco más flojo de su esquema. El holandés sigue progresando, aunque todavía es prematuro prestarle una fe ciega. Tampoco proceden los triunfalismos por el tono general del fútbol blanco, donde aflora la calidad pero donde se echa en falta una definitiva evolución hacia el gran fútbol.

Para esa tarea se fichó a Alonso, que dejó buena en su regreso a San Sebastián, con mucho interés en los lanzamientos lejanos, aunque lejos todavía de ese papel esencial en la gestación de la jugada. De todos modos y olvidando los colores, Anoeta le despidió como a un héroe. Ese cariño ahora deberá ganárselo en Chamartín.

Porque el Madrid todavía no juega como sueña Florentino Pérez y da la impresión de que le costará un buen tiempo alcanzar su clímax. De momento, se limita a confiar en la velocidad y el evidente talento de sus estrellas. Eso le sobrará para ganar muchos partidos de Liga y le bastó ante un rival como la Reael.

Benzema aprovechó un mal despeje de Bravo tras libre directo de Cristiano, para poner la evidencia en el arranque de la segunda mitad. Sneijder cerró el resultado en el descuento con un brillante libre directo, un golpe de moral en estos días difíciles, donde se le busca destino. Quizá por esa tristeza no lo festejó, a pesar de los ánimos de Drenthe, que está para eso y para lo que haga falta.

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