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Lobato responde en Twitter al artículo de Mónica Planas

Destacó que no se puede caer en fobias o amiguismos.

Lobato responde en Twitter al artículo de Mónica Planas
Antonio Lobato y Mónica Planas.

El periodista al frente de la Fórmula 1 en Atresmedia no dudó en usar la red social para dar su opinión.

Lobato respondió así al artículo que comenzaba titulando: ‘La gasolina de Lobato’:

Después de analizar algunas de las frases del artículo continúa escribiendo tweets:

Este es el artículo íntegro de Mónica Planas:

«La Fórmula1 ya se ha convertido en una disciplina algo monótona a nivel televisivo. Es difícil que haya mucha emoción en una carrera y los adelantamientos son escasos. El discreto papel que está teniendo Fernando Alonso contribuye aún más a que los espectadores no sientan que les va algo en cada carrera. De hecho al narrador por excelencia de la F1 en España, Antonio Lobato, le ha pasado algo parecido.

Desde que su admirado Fernando tiene un papel poco relevante en las competiciones el narrador también ha perdido el ímpetu. Es correcto. Ejecuta su labor con profesionalidad. Pero hay mucha monotonía en su narración. Funciona con la inercia que le ha dado su larga experiencia. Ha perdido la pasión. Sólo hay emoción, o suspense, o preocupación o alarma puntuales cuando están asociados a algún elemento relacionado con la carrera de Alonso y ni así es lo que fue.

El Alonsocentrismo sigue. Fue curioso cuando este domingo en el GP de España Alonso no pudo frenar en boxes y casi se llevó por delante a un mecánico. La reflexión de Lobato fue: «¡Qué susto para el piloto, eh!». Hombre, y sobre todo para el mecánico que sujetaba el gato que salió volando por los aires.

Más allá de este percance que terminó en anécdota, ha desaparecido la sensación de ímpetu. Y así es muy difícil crear afición y audiencia. Al final de la carrera Jacobo Vega apuntaba: «¡Buaj! ¡Vaya última vuelta, eh!» valorando la intensidad de lo que acababa de ver. Y sorprendió porque durante la última vuelta los espectadores no tuvimos la percepción de que entusiasmara de manera especial al narrador ni a los comentaristas.

De igual modo, apuntaban «¡Resurrección de Rosberg, eh!». Una resurrección que durante la carrera tampoco fue especialmente comentada o valorada con énfasis. Sin Fernando Alonso en el epicentro de la Fórmula1 ni muchas perspectivas de estarlo al paso que va, a Lobato le cuesta mucho transmitir pasión y entusiasmo al espectador. Alonso era la gasolina que aceleraba el motor de Lobato en las retransmisiones. Y el periodista se ha quedado con el depósito vacío».

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