Australia concede asilo a cinco jugadoras de la selección de futbol de Irán

Trump interviene en el dramático rescate de las futbolistas iraníes que desafiaron al régimen de los ayatolá

Cinco jóvenes jugadoras escaparon de noche en Australia tras negarse a cantar el himno iraní; el expresidente de EE. UU. presionó al gobierno australiano y logró que fueran puestas a salvo

Donald Trump
Donald Trump. PD

Fue una noche silenciosa en la ciudad dorada de Gold Coast. Afuera, el murmullo del mar; adentro, el miedo.

Cinco mujeres de la selección femenina de fútbol de Irán tomaron su decisión más valiente: huir. Sabían que al regresar a su país no las esperaban vítores, sino represalias. Su delito: haberse negado a cantar el himno iraní frente al mundo.

Las cámaras no grabaron su salida, pero los rumores corrieron como fuego. En cuestión de horas, las autoridades australianas confirmaron que las futbolistas se encontraban “en un lugar seguro”. La historia se volvió mundial. Y entonces apareció él: Donald Trump, quien desde su plataforma Truth Social lanzó un grito que resonó más allá de la política.

“¡Australia está cometiendo un terrible error humanitario al permitir que estas mujeres regresen a la muerte! Señor primer ministro, concédales asilo”, escribió el exmandatario estadounidense. Minutos después, afirmó con euforia que había hablado con Anthony Albanese: “¡Él se está ocupando! Cinco ya están a salvo y el resto está en camino”.

El mensaje fue un terremoto diplomático. En Canberra, el Gobierno se movió rápidamente y concedió asilo a las cinco atletas iraníes. La policía australiana las escoltó hasta un refugio secreto, lejos de la mirada de quienes quisieran silenciarlas. En Teherán, mientras tanto, los noticiarios estatales las llamaban “traidoras”.

Fatemé, Zahra, Atefé, Mona y Zahra —cinco nombres, cinco vidas— se convirtieron en símbolo de un grito universal: la libertad no se canta con miedo. Entre sollozos y abrazos, supieron que su gesto cambió todo. Detrás quedaron los estadios, las banderas y un país que las condenó por atreverse a callar durante el himno.

Trump celebró la decisión australiana con tono solemne: “El primer ministro está haciendo un gran trabajo en una situación muy delicada. ¡Dios bendiga a Australia!”. Pero más allá del gesto político, ese día el mundo presenció algo más grande: un rescate que mezcló coraje, política y humanidad.

Las cinco futbolistas iraníes ganaron el partido más importante de su vida: el de la libertad.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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