LOS PERIQUITOS ROMPEN SU MALDICIÓN

El Español rompe una racha de 18 partidos sin ganar: 2-0 al Athletic y un respiro en Cornellà

El conjunto barcelonés consigue ante el Athletic su primer triunfo de 2026, tras 143 días sin ganar, gracias a los goles de Pere Milla y Kike García, además de tres postes que salvaron la situación

Una acción del partido disputado en Cornellá.
Una acción del partido disputado en Cornellá.

La jornada en Cornellà estaba impregnada de una tensión palpable. El Español se enfrentaba al Athletic de Bilbao con la angustia reflejada en la clasificación y la sensación de que se le agotaban las oportunidades. Y cuando más lo necesitaba, el equipo blanquiazul respondió: 2-0, tres puntos vitales y un estadio que por fin sonrió.

No era un encuentro cualquiera. Era el primero que ganaba en el año, el primero en 2026, marcando el final de una travesía extenuante: 143 días sin una victoria y 18 partidos seguidos sin conocer el triunfo en Liga. Entre la depresión y la esperanza renovada, el Español ofreció su mejor actuación reciente, se acercó a la salvación y devolvió algo de fe a una afición que ya empezaba a mirar con preocupación hacia Segunda.

Pere Milla, Kike García y una liberación esperada

En medio de esta presión máxima, surgieron dos veteranos con experiencia. Pere Milla inauguró el marcador con un remate característico: entrada contundente al área, lectura precisa del espacio y definición efectiva. Más que un gol, sonó a exorcismo colectivo. Ese tanto revitalizó al equipo y calmó unos nervios que eran palpables en cada despeje.

Posteriormente llegó el turno de Kike García, otro experto en situaciones críticas. Su gol del 2-0 fue la representación exacta de lo que se esperaba de él: trabajo duro de espaldas, lucha constante contra los defensas y oportunismo dentro del área. Ambos delanteros comparten un perfil similar: compromiso, sacrificio y sangre fría en encuentros donde el descenso acecha.

La producción ofensiva perica mostró más mordiente que en partidos anteriores:

  • Mayor presencia en campo rival.
  • Más centros laterales bien ejecutados.
  • Una presión tras pérdida que dificultó las transiciones al Athletic.

No fue un despliegue brillante, pero sí una muestra del pragmatismo que el Español necesitaba con urgencia.

143 días de sufrimiento: el fin de una racha asfixiante

Esta victoria tiene un significado mayor que solo tres puntos. Supone romper una racha de 18 partidos sin ganar, con todas las implicaciones mentales, tácticas y sociales que ello conlleva para el club. Desde su último triunfo liguero habían transcurrido casi cinco meses llenos de cambios anímicos, ruidos externos y un equipo cada vez más tenso.

Durante ese tiempo se vivió de todo:

  1. Partidos equilibrados que se escapaban en los minutos finales.
  2. Errores defensivos evidentes, incompatibles con una plantilla experimentada.
  3. Falta de efectividad frente al arco rival, incluso en días donde dominaron territorialmente.

A nivel psicológico, la carga era insostenible ya. La victoria ante el Athletic libera a futbolistas señalados, protege al cuerpo técnico y devuelve argumentos al club para sostener que la permanencia sigue siendo viable. En la tabla clasificatoria, el Espanyol reduce distancias con los rivales directos y vuelve a estar en la lucha, ya no como un candidato casi condenado, sino como un aspirante que retoma aire fresco.

Aún queda mucho por hacer; no obstante, este 2-0 establece un punto de inflexión: transforma la narrativa de “equipo hundido” por la de “equipo resurgido”.

El Athletic se marcha con tres postes y sensaciones amargas

El otro lado del relato pertenece a un Athletic de Bilbao que abandonó Cornellà con la amarga percepción de haberse autoinfligido un castigo innecesario. El dato clave es claro: tres disparos al palo. Tres ocasiones claras que pudieron cambiar el rumbo del encuentro y que ilustran esa regla tan conocida en el fútbol: quien perdona, acaba pagando.

Esos remates al travesaño evidencian varias realidades:

  • El Athletic generó suficientes oportunidades para haber sumado puntos.
  • El Español volvió a sufrir durante sus momentos defensivos.
  • La fortuna, por fin, sonrió al conjunto blanquiazul esta vez.

Desde la perspectiva bilbaína, este partido deja interrogantes incómodas. El equipo dirigido por Ernesto Valverde, más asentado en los primeros puestos de la tabla, no logró imponer su jerarquía ante un rival herido. Les faltó contundencia y les sobró precipitación; además se encontraron con un Español mucho más intenso que en sus últimas presentaciones. Entre postes e imprecisiones, dejaron escapar una oportunidad clara para reforzar sus aspiraciones europeas.

Permanencia, calendario y pronóstico: margen mínimo para errores

Vencer al Athletic es un golpe sobre la mesa; sin embargo, no soluciona el problema subyacente: el Español sigue viviendo al borde del abismo. La permanencia está más cerca ahora sí; pero aún exige encadenar buenos resultados en las próximas jornadas. El calendario presenta una mezcla entre rivales directos y equipos situados arriba en la tabla; una combinación que puede catapultarles hacia la salvación o arrastrarles nuevamente hacia las sombras.

Aspectos cruciales para este tramo final incluyen:

  • Solidez defensiva: este 2-0 debe ser el modelo a seguir; portería imbatida y menos concesiones atrás.
  • Contribución de Pere Milla y Kike García: si mantienen este nivel desempeñan roles clave aportando gol y liderazgo sobre el campo.
  • Gestión emocional: saber resistir cuando sea necesario sin caer si aparece algún resultado adverso.

Un partido capaz de cambiar toda una temporada

Lo vivido en Cornellà encarna perfectamente esa idea sobre “victorias fundacionales”, aquellas capaces de transformar a un equipo más por lo emocional que por lo táctico establecido previamente. Los jugadores se abrazaron como si hubieran conseguido levantar un trofeo importante; mientras tanto la grada respondió con una mezcla entre alivio y reivindicación palpable desde hace tiempo atrás.

Y por primera vez desde hace mucho tiempo, el club puede ofrecer algo más allá del mero optimismo vacío.

Al analizar más ampliamente esta temporada, este 2-0 entra dentro del grupo selecto de partidos decisivos; si dentro unas semanas logran asegurar su permanencia se recordará esta tarde como aquel instante donde todo comenzó a cambiar; si no lo consiguen también quedará grabado como prueba irrefutable del espíritu combativo del equipo cuando parecía imposible recuperar fuerzas.

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