Empate sin goles entre Emiratos y Corea del Norte, que falló un penalti

Empate sin goles entre Emiratos y Corea del Norte, que falló un penalti
. EFE/Archivo

Corea del Norte y Emiratos Árabes Unidos firmaron hoy el primer empate 0-0 de la Copa de Asia 2011, un resultado que dejó más satisfechos a los árabes, considerados el equipo tapado del igualado grupo D.

Los asiáticos perdieron la ocasión más clara del partido al fallar un penalti en el minuto seis que podía haber cambiado el curso de un encuentro que luego dominaría su rival.

Abonados a un juego anodino, los dos países salieron con más miedo a salir derrotados que con ansias de ganar, pese que el entrenador emiratí, el esloveno Srecko Katanec, declaró lo contrario la víspera.

Ambos sabían que una derrota en el partido inaugural podría poner en serio peligro sus aspiraciones de pasar a cuartos, en un grupo en el que también están encuadrados el vigente defensor del título, Irak, e Irán, una tradicional potencia del fútbol asiático, ahora en horas bajas.

Así, el partido se disputó en el centro del campo, con un diseño táctico muy parecido y salteadas ocasiones de gol frente a los dos marcos.

El hombre más incisivo fue el delantero emiratí Ismail Matar, que trabajó mucho en ataque, apuntó buenas maneras y pese a que estuvo desacertado en el golpeo final, se llevó el premio de mejor jugador del partido concedido por los expertos de la FIFA.

A Corea del Norte pareció pesarle como una losa el penalti fallado al comienzo por su capitán, Hong Yong Jo, jugador del Rostov ruso, fruto del empujón que Hamdan al Kamali propinó en el área a Jonmg Tae Se, delantero del VFL Bochum alemán.

A partir de entonces, los coreanos se sumieron en la depresión que parece atraparles desde que fueran eliminados de Sudáfrica con cero puntos en su casillero, hecho que no aprovecharon los emiratíes, que fallaron en exceso cara al gol.

Unas veces los aciertos del portero Ri Myong-Guk otras la precipitación de sus delanteros, los árabes no supieron encontrar el camino de la red en varias claras ocasiones, para desesperación en la banda de su técnico.

El guardameta coreano volvió a salvar a su equipo en el minuto 88 con una estirada a dos manos a remate de Saed al-Kathiri para desesperación de la hinchada emiratí, que tiñó de blanco las gradas con sus inmaculadas Dihsdasha, tradicional traje blanco.

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