Un latigazo de Beñat y el meta Adrián castigan a un torpe equipo

El Real Madrid tira la Liga a la basura en un ejercicio de vulgaridad

El árbitro anula dos goles a Benzema, uno legal, y no señala un penalti en área bética

Si el Barça y Atlético ganan este domingo, el Real Madrid será un candidato marginal para ganar la Liga.

El campeón expuso su corona al perder en el Benito Villamarín (1-0) ante un Betis que supo rentabilizar el golazo de Beñat y, cuando pasó algún apuro, encontró en Adrián una cancela infranqueable.

Como subraya Paul Tenorio en ‘La Gaceta’, los caminos del fútbol son inescrutables. Porque el Madrid, con su once casi de lujo, llegaba para arrimarse momentáneamente a cinco puntos de los de Tito y presionarles ante su incierta cita de hoy en el Ciudad de Valencia. Y en el otro lado estaba el Betis, que venía de ser humillado por el Sevilla en el derbi y sufrir la ira de sus propios aficionados.

El desequilibrio pareció incrementarse al ser el Real el claro dominador de los primeros 17 minutos. Pero Di María regaló un balón en la frontal. Beñat le ganó la disputa a Khedira y soltó un derechazo junto al palo de Casillas que sorprendió al meta.

El tanto hizo tambalearse al Madrid, que reculó como un boxeador tras encajar un violento y traicionero crochet. La naturaleza del combate había cambiado, y no era la esperada. El Real, cuya intención era adelantarse para paliar el cansancio físico y mental arrastrado de Manchester, se veía obligado a remontar.

Con Cristiano neutralizado, Özil errático, Benzema frío y Khedira otra vez llegando bien pero resolviendo mal, los blancos sabían que estaban contra las cuerdas. A los 27 minutos, Kaká y Modric ya calentaban en la banda. La situación era desesperaba y Mou planeaba medidas en consonancia. Tras el descanso, sustituyeron a Özil y Khedira.

Con Modric y, especialmente, Kaká, mejoró el Madrid, que a los diez minutos veía como Gil Manzano anulaba un gol de Benzema, al que había invalidado otro por fuera de juego en la primera parte. Esta vez el francés estaba en posición correcta.

Poco más, pese a la trascendencia del momento, hizo el Real ante un Betis que se limitó a defenderse aunque, eso sí, lo hizo de forma excepcional, con los cuatro de atrás adelantados e impecables y la pareja Beñat-Cañas barriendo el centro.

Tuvieron dos claras los blancos, pero Adrián respondió con sendos paradones ante un tiro lejano de Kaká y un cabezazo a bocajarro de Benzema que no dejaron moverse el marcador. Tampoco Salva Sevilla convirtió la que tuvo.

Mou hizo un último cambio con Callejón por un desconocido Di María y sopló el toque de corneta situando al imperial Sergio Ramos punta de lanza.

Fue en vano. Los balones colgados al final y la sangre de Coentrao (en su ceja izquierda, como Cristiano) sólo reflejaron la impotencia de un equipo que cosechó su tercera derrota en Liga, por segunda vez, y de nuevo sin marcar, en Sevilla.

Mou felicitó uno por uno a los béticos, aplaudió al público y se marchó, quién sabe si confiando en que el enemigo hace dos semanas le haga un gran favor hoy. Inescrutables, decíamos.

 

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