Unas 30.000 personas aclaman al nuevo ídolo del madridismo en un acto que se alargó durante más de dos horas

Gareth Bale entusiasma a la afición del Real Madrid y aburre a la prensa

Una sector del público exigió a Florentino Pérez que diese marcha atrás a la venta de Özil al Arsenal

«Si quieres usar un traductor tienes que dejarme un documento acreditativo con tu nombre». Esas han sido las primeras palabras que he escuchado nada más acceder al Palco de Honor del estadio Santiago Bernabéu para asistir a la presentación de Gareth Bale, el carísimo jugador galés.

Y es que mientras los periodistas que no se fiaban de su inglés de deshacían de su DNI a cambio del aparato en cuestión se encontraban con que la poltrona blanca estaba tan a reventar que no les quedaba más remedio que seguir el acto o bien sentados en las escalerillas o directamente de pie, acurrucados entre las cámaras de televisión.

A pesar de los casi treinta mil aficionados que han desafiado al sol y el calor y han poblado el primer anillo del coliseo blanco para ver en directo al nuevo ídolo del madridismo, los ha habido más afortunados y han podido seguir las primeras palabras de Bale sentados en alguno de los asientos del cómodo palco presidencial. Solo así se entiende que hubiera periodistas – y eso sin obviar que éramos muchos- que se han quedado sin sitio incluso habiendo asientos destinados para este fin.

Incomodidades aparte, los casi 100 millones desembolsados por Florentino Pérez al Tottenham han servido para ir calentando a una afición que, ante el evidente retraso con el que iba el acto, se ha acordado de dos ‘ausentes’: gritos a favor de Iker Casillas y una exigencia a Pérez: «Ozil no se vende».


Mientras, el resto de la prensa procuraba adelantar trabajo y no perdía ocasión de enterarse de los últimos detalles del adiós de Ozil. «Ya está en Londres pasando el reconocimiento médico», aseguraba uno sin perder de vista su Smartphone. «No, va a ser en Alemania», le corregía otro con marcado acento extranjero. Pasados quince minutos de la 1 del mediodía, hora prevista para iniciarse el acto, empezaban a llegar los miembros que componen la Junta Directiva del Real Madrid, con Fernando Fernández Tapias a la cabeza. Detrás, la familia de Gareth Bale al completo, con sus padres, su pareja sentimental y su hija Alba, que ocuparon la primera fila de la improvisada sala de prensa al aire libre.

Por fin, llegaba el hombre de la centena millonaria acompañado de Florentino Pérez. Detrás de él una simpática foto de Gareth cuando todavía era un niño luciendo ya por entonces la elástica merengue, de los tiempos de cuando Teka era el principal patrocinador de los blancos. El máximo mandatario blanco no quiso empezar su intervención sin acordarse de Isidro Sánchez, fallecido este 2 de septiembre de 2013, ex jugador del Real Madrid y padre de Quique Sánchez Flores, que también vistió la camiseta madridista.

Saludos de bienvenida, intercambio de parabienes y una lluvia de flashes precedieron el aterrizaje de Bale al campo, esta vez ya vestido de corto. Hubo quien seguía insistiendo en el mediapunta alemán y se llevó la reprimenda de Florentino. El gales pisaba por primera vez el césped del Bernabéu y daba la vuelta al ruedo entre el jolgorio de la multitud, a la que obsequió con varios balones lanzados a la grada. Al finalizar la labor de los reporteros gráficos, los periodistas iniciaban su peregrinación hacia la sala de prensa donde Bale iba a comparecer para dar sus primeras declaraciones como futbolista de facto del Real Madrid. Su presencia se retrasó más de lo previsto y la comidilla ya no era el destino de Ozil sino el detalle que Fernando Alonso ha tenido con el ciclismo al adquirir la licencia del Euskaltel Euskadi.

Tras una tediosa espera, Emilio Butragueño daba paso a Bale para que contestara a las preguntas de la prensa. A este medio le hubiera gustado preguntar pero ante tal avalancha de solicitudes el club ha dado prioridad a los periodistas que habitualmente siguen de cerca la actualidad del primer equipo. El británico ha llegado con la lección aprendida y no ha querido meterse en ningún charco: Cristiano Ronaldo es, a su juicio, «el jefe», y lo pagado por él es un asunto «entre los dos clubes»: «Yo hubiera venido aquí igualmente aún costando un céntimo», aseguró. Para cuando finalizaba el acto, el reloj marcaba ya pasadas las 15 horas. Y aún había que recuperar el DNI.

 

Autor

Roberto Marbán Bermejo

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente cursa el grado de Ciencias Políticas por la UNED, fichó en 2010 por Periodista Digital.

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