El portugués volvió a ser decisivo con dos goles y recupera el pichichi

La noche del rey Ronaldo (3-0)

El Celta tuvo sus opciones, pero la pegada del Real Madrid fue letal. Benzema abrió el marcador tras buena jugada de Jesé

Una vez más, sentenció Cristiano. No podía faltar en el día de Reyes. El portugués tenía en su saco dos regalos y aunque tardó en entregarlos, lo hizo.

Como explica Javier Iglesias en Diariobernabeu.com, el primero de ellos era para la grada del Bernabéu a la que llevaba dos meses sin hacerle grita un tanto suyo; el segundo, más emotivo era para Eusebio. Jamás se podrá de dudar de su entrega ni su garra. Y si alguien pensaba que faltaría a su cita con el gol cuando pasaban los minutos y este no llegaba, se equivocó.Volvió a ser decisivo.diego-lopez-paradon

El Celta se plantó en el Bernabéu sin miedo y con el partido bien estudiado. Los vigueses esperaban al Real Madrid muy juntos atrás para salir rápido al ataque en cuanto robasen el balón y no estuvieron cómodos los de Ancelotti, que no encontraban los espacios para llegar a meta de Yoel.

Aún así, primero Benzema tras buena jugada de Carvajal y después Modric, de fuerte disparo desde la frontal, rozaron el primer tanto. Los de Luis Enrique pudieron adelantarse en el marcador si no hubiese sido por un nuevo paradón de Diego López. Charles le encaró en el mano a mano. Se topó con un muro.

La primera mitad estuvo marcada por doCaptura de pantalla 2014-01-06 a la(s) 20.43.33s jugadas polémicas en las que el Real Madrid pidió penalti. La primera de ellas fue una clara mano de Costas tras remate de Pepe y la segunda, un agarrón de Hugo Mallo sobre Cristiano. En ninguna, el colegiado decidió señalar el punto de los once metros pese a la indignación de la grada del Bernabéu.

Cuando los más pesimistas veían escaparse la Liga apareció Jesé. Los minutos pasaban, el final se acercaba y el gol no llegaba. Había pedido futbolística y verbalmente la titularidad para este partido, pero Ancelotti prefirió guardar la bala en la recámara. Di María e Isco no encontraban continuidad, Cristiano estaba muy marcado y Carlo supo ver el momento. Ahí apareció el canario. Primero avisó. Luego, decidió.

El canario, que entró por Isco, demostró que está en estado de gracia. Recibió un buen balón aéreo, lo bajo con el muslo, recortó en una baldosa y puso el balón a Benzema para que lo metiese. Jesé guisó y Karim se lo comió.

El Bernabéu respiró y los focos apuntaron a Cristiano. Primero aprovechó una buena internada de Carvajal y después, de Bale. Vuelve a ser el pichichi de la Liga, él también merecía su regalo.

 

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