Los tres partidos de sanción son una anécdota más en la tropelía

Indignación en el Real Madrid por la ‘chapuza’ de Ayza Gámez con Cristiano Ronaldo

El caso de Cristiano Ronaldo y su expulsión frente al Athletic de Bilbao ha tenido este 5 de febrero de 2014 colofón con la inaudita sanción de tres partidos impuesta por el Comité de Competición.

Cabreos y recursos aparte, el Real Madrid y los aficionados con dos ojos y una pizca de sentido común, han podido hacerse ya una clara idea de lo sucedido el domingo en San Mamés y, sobre todo, de lo acaecido en los últimos días horas al respecto de la actitud de Ayza Gámez, el colegiado del encuentro.

La sensación generalizada en el seno del equipo blanco es de indignación por lo que entienden que es una suerte de ‘chapuza’ desde el momento en el que el colegiado se sacó del bolsillo la tarjeta que mandó al luso al vestuario.

En primer lugar, por cómo se redactó el acta. Entienden desde las oficinas de Concha Espina que el documento es una suerte de cúmulo de despropósitos.

Desde no especificar cómo se produjo la supuesta agresión (el texto está abierto y deja dudas sobre si se refiere a lo acaecido con Iturraspe o con Gürpegui) hasta referirse a asuntos de los que él mismo no tuvo constancia, como fue el momento en el que Cristiano se llevó la mano a la cara.

Dice Gámez en el documento que fue para menospreciar al árbitro, pero en realidad resulta complicado saber exactamente a quién se dirigía, toda vez que hizo el acto yéndose del campo rumbo al vestuario, cuando sólo uno de los linieres podía verle, eso sí, en la distancia. El cuarto árbitro estaba pidiendo calma a los banquillos y la Gámez, tratando de calmar los ánimos dentro del terreno de juego.

Pero siendo esto grave, para el Real Madrid lo peor llegó con su actuación personal en el momento de la roja y después, cuando el Comité de Competición le contactó para saber su versión de los hechos. Fuentes cercanas a los jugadores afirman que Gámez les dijo que la roja fue en verdad por la acción entre CR7 y Gurpegui y no entre el luso e Iturraspe.

Además, afirmó que había sido el linier el que lo había visto. Pues bien, ante el Comité, el trencilla afirmó que la roja había sido por el pique con Iturraspe y que sí, que él lo había visto todo. Una suerte de mentira que indigna al Real Madrid.

Cree que con este paso Gámez trató de justificar sus errores en el acta más que atender a lo que había comentado a los jugadores en el terreno de juego y, sobre todo, para evitar que se produzca algún castigo contra sí mismo en caso de que el Comité entendiese que había fallado en la redacción del acta.

 

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