El secretario de Estado ha unido a nacionalistas, oposición y un sector del Gobierno

Miguel Cardenal, defensor gubernamental del Barça en ‘El País’, desata la tormenta perfecta

Al "ministro de Deportes" tan sólo le quedan los nacionalistas, los "timbalers" y la cúpula del equipo

Miguel Cardenal, defensor gubernamental del Barça en 'El País', desata la tormenta perfecta
Miguel Cardenal. EP

Tanto La Vanguardia como Mundo Deportivo -éste último se ha erigido en defensor mediático del Barcelona en el Caso Neymar- han salido a arropar a Cardenal, presentado como un hombre de consenso

El presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Miguel Cardenal, ha conseguido lo que parecía imposible: unir a la Fiscalía, a la Agencia Tributaria, a sectores gubernamentales y a partidos de la oposición.

Y todo gracias a su artículo publicado el martes en El País (Pedrerol desnuda a Miguel Cardenal por su apoyo al Barça: «¿Qué favores le debe a Bartomeu?») en el que hacía una defensa cerrada del F.C. Barcelona mientras se encuentra siendo investigado por la Justicia en el Caso Neymar.

Como subraya Manuel Ortega en ‘El Semanal Digital’, la situación de Cardenal es de lo más comprometida.

«Dime quién te aplaude y te diré cómo lo llevas», señalan desde ámbitos del Gobierno, donde el enfado con el alto cargo, dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de José Ignacio Wert, es de órdago.

«Es inaudito que el Ejecutivo haya mantenido el silencio y el respeto institucional en asuntos judiciales más comprometidos como el Caso Bárcenas y ahora venga Cardenal y entre como un elefante en una cacharrería».

Por lo pronto, la Fiscalía, a través de Javier Zaragoza, ha elevado su protesta al fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, por lo que considera una «injerencia ilegítima».

El enfado, aseguran, no es sólo palpable en la Fiscalía, sino también en otros afectados, como la Abogacía del Estado y la Agencia Tributaria. Este organismo está personado como acusación particular en la causa.

La defensa por parte de Cardenal de la cúpula del Barça ha sido tomada como una ofensa en la Agencia Tributaria, que ha juzgado sus palabras en el diario de Prisa como una desautorización a su labor y un espaldarazo al objeto de investigación.

La brecha política

Para colmo, el presidente del CSD ha abierto un resquicio en la armadura popular por el que la oposición ha deslizado sus puñales.

La salida de tono de Cardenal dio alas a UPyD, PSOE e ICV para lanzarse en tromba. Ni siquiera en las filas del PP, donde se optó por el silencio, encontró defensa.

«Otra más de otro de la factoría Wert», llegaron a indicar fuentes populares.

Y es que la advocación a la Marca España como cobertura para defender al Barça de una investigación judicial con Hacienda por medio se movió entre la burla y la indignación.

El calado de la metida de pata fue de tal calibre que hasta el CSD tuvo que intentar una marcha atrás en un comunicado remitido al final de la jornada. La nota, que expresaba el «respeto más absoluto» a la labor de la Justicia y la Agencia Tributaria, no dejaba de expresar la alta estima en que se tiene el «ministro de Deportes» oficioso.

Palmaditas de Bertomeu y los nacionalistas

A Cardenal tan sólo le quedaron los parabienes de formaciones nacionalistas catalanas como CiU y ERC. Pero donde el presidente del CSD sí encontró acomodo fue en los timbalers mediáticos más barcelonistas, con el Grupo Godó a la cabeza.

Tanto La Vanguardia como Mundo Deportivo -éste último se ha erigido en defensor mediático del Barcelona en el Caso Neymar- han salido a arropar a Cardenal, presentado como un hombre de consenso.

Para ello se han servido también de unas declaraciones del seleccionador nacional, Vicente del Bosque, en la consideraba el artículo de Cardenal como un «mensaje de unión».

Una opinión cuanto menos sorprendente si se tiene en cuenta que buena parte del artículo se dedicaba a exculpar al Barça de cualquier posible delito o irregularidad.

Además, el presidente del Barça, Josep Bertomeu, aparecía en TV-3 para aplaudir el gesto de Cardenal.

Era lo mínimo que podía hacer mientras el presidente del CSD desataba una tormenta perfecta en su favor.

 

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