No todo en el fútbol es bronca, polémica, glamour y millones. Hay historias sobre las que merece la pena poner el foco. Ahí está el ejemplo de Klas Ingesson, aquel internacional por Suecia que fue tercera en el Mundial de Estados Unidos.
Ingesson, como informa la Agencia EFE en una nota que reproducen medios como Mundo Deportivo o Marca, dirige al Elfsborg desde una silla de ruedas a causa de un cáncer. A los 45 años, al ex futbolista le detectaron un mieloma múltple, en diciembre de 2008. Tras superarlo, volvió a los campos de fútbol y se hizo cargo del filial del conjunto sueco que ahora dirige.
Sin embargo volvió a recaer de su enfermedad. Eso no fue impedimento para que la directiva le propusiera encargarse del primer equipo al entender que su ejemplo de lucha podría ser un buen ejemplo para los jugadores. A pesar de la que dureza del tratamiento le ha dejado secuelas, y tuvo hasta que recurrir a un andador por culpa de la osteoporosis, dijo sí.
El pasado viernes su equipo logró ante el Häcken la primera victoria de la temporada por 3-1. Al finalizar el partido, lo llevaron en silla hasta el medio del campo, donde hizo la ola sentado junto a su equipo, con el público local en pie. A pesar de que las hinchadas rivales también lo tratan con respeto y cariño, él ya ha difundido un carta abierta en la web del club pidiendo que se deje de centrar la atención en su enfermedad y se le juzgue como al resto:
Física y psíquicamente no hay ningún problema para realizar mi trabajo. Como cualquier otro debo ser examinado para saber si valgo para este puesto teniendo en cuenta mis conocimientos y mi competencia, no mi estado físico

