El punto principal de ruptura llegó con el Clásico y la derrota ante el Real Madrid

La multimillonaria plantilla del Barça se harta de Luis Enrique

Los últimos resultados (dos derrotas consecutivas) del FC Barcelona han sacado a los culés del liderato hasta postrarlo a la cuarta posición.

Frenazo culé en toda regla que ha disparado las alertas en el Camp Nou y ha provocado problemas más allá de los meramente deportivos.

Uno de ellos es el que apunta a la ruptura de relaciones entre la plantilla y su entrenador. El divorcio entre Luis Enrique y su plantilla empieza a ser un realidad.

Una realidad que podría amenazar la continuidad del técnico en el Camp Nou.

El divorcio llega, según cuenta este 3 de noviembre de 2014 el diario AS, más por desconfianza del grupo hacia el entrenador que a la inversa.

A los jugadores no les gusta como trabaja ‘Lucho‘. Les disgusta algunas de sus actitudes.

Por ejemplo, la que tiene que ver con la enorme distancia que existe entre el preparador y los jugadores.

Esta plantilla blaugrana (sobre todo algunos pesos pesados) estaban acostumbrados al diálogo constante, a ver como sus entrenadores (especialmente Tito Vilanova y Pep Guardiola) dialogaban con ellos de forma más que fluida para buscar un entendimiento completo.

Pero Luis Enrique no es así. Le gusta mucho mantener la distancia y, según el relato filtrado de algunos futbolistas, existen semanas en las que apenas les dirige la palabra más allá de las órdenes de los entrenamientos. No. El asturiano no es como sus predecesores.

La ruptura del Bernabéu

El punto principal de ruptura, según el diario AS, entre Luis Enrique y sus jugadores llegó con el Clásico. O, mejor dicho, antes del Clásico.

Porque cuentan los propios protagonistas que en la semana previa al duelo frente al Real Madrid, Luis Enrique no dijo apenas nada sobre el rival.

No hubo consignas especiales o charlas específicas para trabajar puntos débiles del rival. Sólo hora y cuarto antes del partido, con la alineación en la mano, desveló algunos trazos gruesos de cómo quería que jugase el equipo. Nada más.

Fue en este ámbito en el que se expresó Mathieu al afirmar que le había sorprendido jugar de lateral. Al francés no le sorprendió el hecho de ir al costado izquierdo, sino que le sorprendió que el técnico no le hubiese contado nada entre semana y que no le ofreciera ninguna clave táctica de porqué jugar en esa posición. Así ocurrió con el resto.

Cuenta el diario AS que tampoco gustó en el vestuario el cambio de Xavi por Rakitic o su dardo sobre las propias palabras de Mathieu en sala de prensa.

Para colmo, las relaciones entre el entrenador y Messi tampoco pasan por su mejor momento. Luis Enrique y Messi mantuvieron un trato cercano en las primeras jornadas que, ahora, se ha diluido hasta convertirse en un trato lejano y no demasiado cordial.

La plantilla confía en que se recupere pronto, pero, de no hacerlo, tiene más fe en la reacción goleadora del delantero que en el capacidad de Luis Enrique para sacar la situación adelante.

 

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