En el fútbol profesional sucede continuamente que un jugador descartado por un equipo triunfa en otro poco tiempo después. Acertar si mantener o no en una plantilla a un futbolista de rendimiento irregular es más complicado de lo que parece, ya que a veces se intuye que lo puede hacer mejor y en otras es difícil adivinar sus virtudes reales. Sirva todo esto para descargar, al menos en parte, la responsabilidad de Richard Barral, el hombre de los fichajes en el Deportivo de A Coruña y el que dejó marchar a Jonathan Rodriguez hace tres meses.El delantero uruguayo, de 23 años, pasó sin destacar por el Deportivo 2015-16, y por ello Barral no hizo ni intención de adquirir su ficha para el equipo gallego. Rodríguez estaba cedido por el Peñarol, aunque su ficha no pertenecía al cien por cien al club uruguayo, sino que la propiedad de la misma era compartida con el Benfica, equipo en el que había jugado antes de llegar a la Liga.

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