Zidane está preocupado, pero a la vez es optimista. Lo que suceda en los próximos días dentro del Real Madrid puede suponer un antes y un después no solo en lo que suceda de aquí al final de la campaña a efectos de éxitos, sino también de su crédito como técnico blanco. Y es que la visita del equipo a San Mamés para enfrentarse al Athletic Club este sábado (16:15 horas) supone una salida clave para el devenir de la Liga. Probablemente es la visita
más complicada que le queda al Madrid, aunque tal y como está el equipo en las últimas semanas, cualquier encuentro cuesta más esfuerzos de los normales.
Y es precisamente ese punto el que no deja tranquilo a Zizou a pesar de las últimas victorias. Este Real Madrid del último mes y medio se ha abonado en exceso a la épica y las remontadas, algo que pese a que suele salirle bien al equipo, también ha costado puntos aparentemente fáciles a lo largo de la temporada. Por algún motivo que no es capaz de explicar, el francés sigue sin dar con la tecla para que su equipo vuelva a tener esa confianza y ese grado futbolístico y mental para gobernar los partidos y sufrir menos. El
Real Madrid es líder en la Liga y está en cuartos de Champions, pero ofrece una imagen por momentos débil, funciona siempre a ráfagas y la sensación es que a este nivel, la inercia hará que haya problemas graves si no se mejora.
A la mala temporada en lo individual de varios futbolistas clave se suma el hecho de que las constantes rotaciones provocan quizás una falta de compenetración o de rodaje en el equipo titular, pero Zidane no piensa variar esta práctica.

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